Beethoven Herrera Valencia

Yalta, el comienzo del final

Beethoven Herrera Valencia
Opinión
POR:
Beethoven Herrera Valencia
febrero 10 de 2015
2015-02-10 04:19 a.m.
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Mientras Churchill, Stalin y Roosevelt se reunían en ese balneario en Crimea, los bombardeos aliados se lanzaban sobre Berlín, pero los rusos que habían liberado Aushwitz y llegaron antes a Berlín, estaban en posición fuerte en la negociación. La conferencia se extendió del 4 al 11 de febrero de 1945, y aunque el conflicto no había concluido, la derrota alemana en el frío Stalingrado había definido la victoria aliada.

De Gaulle pretendía participar en la reunión, pero Roosevelt se opuso con desdén, argumentando que Francia había sido liberada por los anglosajones y, adicionalmente, De Gaulle no era un mandatario electo. Según ha escrito Kissinger, Roosevelt consideraba que Francia era uno de los países que se debían controlar y la herida que esta exclusión causó en De Gaulle condujo al posterior retiro de la sede de la Otán, de Francia.

La conferencia se ocuparía de definir el nuevo orden mundial de la posguerra y aunque Roosevelt no quería que Estados Unidos tuviera un papel permanente en Europa, en el reparto de esferas de influencia y reconoció a Stalin su influencia fuera de las fronteras de la URSS, de modo que Polonia, por cuya integridad amenazada por Hitler Inglaterra había entrado en la guerra, terminó como satélite de la URSS.

La propuesta de Stalin a los aliados occidentales para que desembarcaran en el ‘bajo vientre europeo’ –ubicado en la costa sobre el Adriático– para dividir el campo alemán, había sido desechada por ingleses y americanos, argumentando que sus tropas podrían quedar presas en una tenaza de fuerzas alemanas. Entonces, desembarcaron en Normandía y sur de Italia, pero llegaron tarde al corazón de Europa cuando ya los rusos habían ocupado territorios que controlarían por medio siglo.

La concesión de Stalin a sus aliados fue una declaración conjunta sobre la Europa liberada, que prometía elecciones libres y el establecimiento de gobiernos democráticos en la Europa Oriental, pero dos meses después de Yalta, Stalin ya había roto sus promesas sobre todo en el caso de Polonia. En Estados liberados por los aliados occidentales hubo elecciones, en algunos casos con gran inestabilidad y recurrentes cambios de gobierno, como en Italia, sin embargo, no ocurrió lo mismo en los países de Europa Oriental. Esta situación llevó a Churchill a declarar: “una cortina de hierro ha caído sobre Europa”.

Del mismo modo que la Primera Guerra Mundial creó las condiciones que permitieran el triunfo de la Revolución Bolchevique, con la consigna de Lenin de convertir la guerra exterior en revolución social interna, la Segunda Guerra Mundial implicó la derrota de Japón y su expulsión de China, donde había creado un imperio ‘títere’ en la Manchuria. Y luego vino la creación, por Mao, de la República Popular China.

Beethoven Herrera Valencia

Profesor, u. Nacional y Externado

Con la colaboración de Diana Vidal

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