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Brújula / Ciertas luces amarillas
Mayo 17 de 2012 - 10:39 pm
Agridulce. Así podría calificarse el balance de la industria y el comercio al cierre del primer trimestre del 2012, según lo informado por el Dane ayer.
A pesar de que los analistas esperaban cifras parecidas a las registradas en enero y febrero, es indudable que ha tenido lugar un importante bajonazo que abre más de un interrogante.
Ese, por lo menos, es el caso del sector manufacturero.
Y es que en marzo este acusó una caída del 0,9 por ciento, mientras que en lo corrido del año el incremento fue de un tímido 1,7 por ciento.
Ello contrasta con lo sucedido en el 2011, cuando ambos indicadores mostraron un sólido comportamiento.
Particularmente inquietante es que hay más ramas específicas en rojo que en negro. De los 48 subsectores analizados, tan solo 22 muestran un aumento en su producción como pasa con las confecciones, mientras que llama la atención la pobre marcha de los químicos y los vehículos. A pesar de esa circunstancia, el empleo tuvo una evolución positiva que hace pensar que las expectativas de los empresarios también lo son.
En comparación, a los comerciantes les fue mucho mejor, si bien es claro que los espectaculares saltos del año pasado forman parte del recuerdo.
Las ventas en marzo crecieron 5,1 por ciento, mientras que en el primer trimestre dicho avance fue del 6 por ciento.
Gran parte del frenazo está explicado con la menor dinámica del segmento de automóviles. Incluso si este se excluye de las cuentas, el avance fue sustancialmente mayor.
Bajo esa perspectiva, la demanda interna sigue fuerte, pero no está beneficiando a la producción nacional.
Dicha impresión, sin duda, necesita un análisis más de fondo, pero vale la pena mirar desde ya las alarmas que se encienden con el fin de, si es del caso, tomar correctivos que no lleguen demasiado tarde.
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