Publicidad
Publicidad
Brújula / Ecos de un atentado
Mayo 15 de 2012 - 9:35 pm
Un cruel recordatorio de que un país que mira hacia el futuro todavía tiene lazos con su pasado, fue el que tuvo lugar ayer tras el cruento atentado en Bogotá en el que salió herido el exministro Fernando Londoño Hoyos y perecieron dos de sus escoltas.
Las imágenes de destrucción y personas ensangrentadas trajeron a la memoria épocas aciagas, que algunos creían desterradas para siempre.
Pero no es así.
A pesar de que los indicadores muestran que Colombia es un país más seguro que antes, falta un largo trecho por recorrer. La presencia de organizaciones ilegales y el poder corruptor del narcotráfico, constituyen un coctel que es fuente permanente de violencia.
Si bien la mayoría de los episodios más trágicos tienen lugar en las zonas rurales, de vez en cuando llegan a las ciudades, como sucedió en esta ocasión en el Distrito Capital.
En respuesta, es necesario mantener la calma.
Más allá de lo indispensable que es que las autoridades adelanten las investigaciones con el fin de dar con el paradero y castigar ejemplarmente a los culpables, el mensaje que debe salir de las instituciones es de unidad y fortaleza.
Por tal motivo, lo lógico es que cada engranaje del Estado haga lo que le corresponda, mientras la ciudadanía retorna a la normalidad. El aleve ataque ocurrido no es, tristemente el primero en la historia del país y seguramente tampoco será el último.
De hecho, cada vez que algo así pasa vuelve a comprobarse la capacidad de los colombianos para levantarse y seguir.
Esa debe ser la tónica de nuevo.
El mundo moderno ha demostrado que nadie está exento del terrorismo, pero que las sociedades valientes son las que se sobreponen a él.
Todos los comentarios en Portafolio.co son hechos por personas registradas y plenamente identificadas.











