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Brújula / El dedo en la llaga
Mayo 14 de 2012 - 10:15 pm
Aunque hoy, por cuenta de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, las miradas del país se dirigen al norte del mapa, no estaría de más aguzar la vista en el occidente.
Así, por lo menos, lo acaba de hacer Anif, que en su informe semanal hace una breve, pero contundente radiografía, sobre lo que pasa en Buenaventura, el principal puerto de Colombia.
El balance, para decirlo de manera resumida, es inquietante. Para comenzar, la ciudad tiene profundos problemas sociales, agravados ante la presencia de grupos armados ilegales. Es posible que ninguna otra ciudad intermedia tenga la pobreza extrema que la asedia, a la cual contribuye la presencia de una clase política local corrupta. Adicionalmente, a pesar de las inversiones hechas, el atraso en infraestructura es descomunal.
Para comenzar, la labor de dragado del canal de acceso a las instalaciones portuarias nada que comienza, algo que es clave para aprovechar las ventajas que traería la ampliación del Canal de Panamá. Por otra parte, las conexiones que existen entre el puerto y el resto del país dan ganas de llorar.
Tanto que Anif calcula que la construcción del trayecto entre Citronela y Loboguerrero, de 48 kilómetros de longitud, tardará hasta el 2020, a pesar de que la obra fue adjudicada en la década pasada. Más allá de las explicaciones que incluyen problemas con las comunidades de la zona, demoras en la adquisición de predios y existencia de la minería ilegal, el caso es emblemático de la incompetencia del Estado colombiano.
Y eso no es todo, pues existen otros temas como la falta de un aeropuerto que funcione bien y mecanismos efectivos en las aduanas. Todo ello revela que así existan los TLC, la labor debe comenzar por casa.
ricavi@portafolio.co
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