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Brújula / ¿La hora del estímulo?
Junio 24 de 2012 - 2:41 pm
La reunión que el viernes pasado sostuvieron en Roma los mandatarios de Alemania, Francia, España e Italia, no produjo tantos titulares como los esperados. Quizás fue que la atención del público estaba centrada en la copa europea de fútbol, pero la verdad es que la recepción de los anuncios resultó ser relativamente fría.
A pesar de que el mensaje de los líderes de los países citados consistió en su respaldo a un plan valorado en 130.000 millones de euros, que tendría como propósito estimular el crecimiento en el bloque comunitario, la falta de detalles concretos hizo que se recibiera con escepticismo. La razón es que nadie sabe a ciencia cierta de dónde van a salir los recursos ni cómo se van a usar.
Por ahora, existe una fuente posible. Se trata de un impuesto a las transacciones financieras, conocido como la tasa Tobin. El nombre viene del Premio Nobel de Economía estadounidense que propuso el gravamen hace años y cuya idea ha sido rescatada en varios países. El problema es que otros –como Gran Bretaña en particular– se oponen radicalmente a la iniciativa, porque consideran que afectaría el estatus que tiene Londres en el negocio bancario internacional.
Sea como sea, ese es uno de los platos que va a ser servido esta semana, cuando los líderes del Viejo Continente se reúnan en Bruselas para mirar cómo van las cosas. Lamentablemente, el menú va a contener muchas opciones, sin que ninguna parezca ser apetitosa.
Para citar otro caso, es claro que Grecia quiere renegociar los términos del acuerdo que en marzo le permitió mantenerse a flote. Ahora que hay un nuevo gobierno en Atenas, los integrantes de la coalición que llegó al poder desean que el plazo para hacer los ajustes se extienda por dos años más, que la obligación de reducir en 150.000 personas la nómina estatal se elimine y que el IVA a los alimentos baje del 23 al 13 por ciento, entre otras demandas.
No obstante, dado el incumplimiento de compromisos previos y el problema de que se sentaría un precedente con otros países, que también han recibido una transfusión de fondos, el tema no va a ser nada fácil. Por tal motivo, es difícil mantenerse optimista sobre lo que pueda ocurrir en la capital belga.
Todo lo anterior deja en claro que Europa sigue en líos. Y aunque la idea del estímulo es buena, hay que tratar primero de poner en orden la casa, un anhelo que, al parecer, aún se demora.
ricavi@portafolio.co
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