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Brújula / Suben las apuestas
febrero 9 de 2012 - 1:00 am
Cuando desde finales del 2011 diferentes analistas recortaron sus predicciones sobre el comportamiento de la economía mundial, la creencia generalizada fue que los precios de las materias primas también disminuirían. Al fin y al cabo, si la demanda se iba a contraer, en Europa y China estaba creciendo a un ritmo más lento, sería difícil mantener las cotizaciones en niveles elevados.
Sin embargo, tales predicciones no se han cumplido. Es cierto que tanto los alimentos, como algunos minerales, se encuentran por debajo de sus máximos históricos.
Pero nada hace pensar en una descolgada similar a la de hace tres años, cuando el fantasma de la recesión mundial recorría el planeta.
Las razones principales de que eso sea así, son dos. Por una parte, el consumo de productos básicos no ha disminuido. Por otra, existen problemas de oferta que pueden llevar a que tengan lugar saltos abruptos si la recuperación llega más temprano que tarde.
Un caso típico de esa situación es el del petróleo, que ayer cerró en cerca de los 99 dólares el barril, en el caso de la variedad WTI que rige en el hemisferio occidental, y en más de 117 dólares en lo referente al Brent, que es el patrón europeo.
Descontando factores políticos, como un empeoramiento de la situación en Irán, todo indica que el mercado se encuentra cerca del equilibrio.
Si bien la estrechez no es la norma en lo que hace al carbón, el cobre o el trigo, tampoco se puede hablar de un escenario de abundancia.
Debido a ello hay una leve tendencia alcista que beneficia a los países productores.
Quizás la única excepción en ese panorama es la del gas natural, como consecuencia del avance en la tecnología que ha permitido el aprovechamiento de los yacimientos en esquistos. Pero esa situación de abundancia es excepcional.
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