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Brújula / Un círculo vicioso
Julio 18 de 2012 - 9:35 pm
Con el regreso del Ejército al cerro Berlín (conocido también como Las Torres), en inmediaciones de la población de Toribío, pareciera haberse superado el episodio del martes pasado, cuando los militares fueron obligados a abandonar el sitio a la ‘brava’ ante la presión de la llamada guardia indígena.
No obstante, es indudable que lo ocurrido al norte del Cauca ha abierto profundas heridas que no serán fáciles de cerrar.
Para comenzar, el incidente no hace más que distanciar a la comunidad nativa y a los uniformados, algo totalmente inconveniente a la luz de la presencia de actores ilegales en la zona. Si bien la promesa de los líderes Nasa es la proscripción de todas las personas armadas, como mecanismo para superar los continuos enfrentamientos que dejan a la población entre dos fuegos, la guerrilla es la que saldría ganando en tal escenario.
El motivo es que sería la indicada a ocupar el vacío que dejaría una eventual salida de los militares.
Tomar las riendas del poder, mediante el uso de milicianos y el dinero que deja el narcotráfico sería apenas cuestión de tiempo.
Ahora que semejante posibilidad ha quedado descartada, viene de todas maneras un periodo complejo.
No solo se trata de resistir a las provocaciones, ante la presencia de nuevas movilizaciones, sino de volver a tejer relaciones que han quedado rotas.
Además es necesario mostrar avances en varios campos. En el de las armas, se requiere una labor más efectiva que impida que la situación que dio origen a los hechos de esta semana siga.
Y en lo de la credibilidad estatal, es indispensable que las promesas de ayuda e inversión pasen del papel a la realidad.
De lo contrario, superar el clima de desconfianza mutua será un imposible.
Esa es la mano que alimenta un círculo vicioso el cual, a pesar de todo, continúa dando vueltas.
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