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Brújula / Un escándalo mayúsculo
Julio 3 de 2012 - 8:16 pm
No cesan en Londres las réplicas, tras el terremoto de hace unos días cuando se supo que el banco Barclays habría operado un esquema para la manipulación de la tasa de interés Libor.
Esta mide el costo del dinero de los préstamos interbancarios en la capital británica y sirve de referencia a unos 360 billones de dólares (trillion, en inglés) en operaciones de crédito en el mundo.
Aunque los manejos habrían tenido lugar entre el 2007 y el 2009, los responsables integraban la cúpula de una institución que tiene más de 150.000 empleados en todo el planeta.
Debido a ello, ayer se confirmó la salida del cargo de su presidente ejecutivo Bob Diamond, un estadounidense de nacimiento, conocido por su agresividad a la hora de hacer negocios.
Junto a él han renunciado el director de operaciones de Barclays, Jerry del Missier, y Marcus Agius, presidente del conglomerado.
El escándalo comenzó después de que el Banco de Inglaterra castigara al banco con una multa de 290 millones de libras esterlinas (455 millones de dólares), una suma sin precedentes.
Si bien los implicados en el hecho consideran que se trató de un malentendido, es indudable que el daño ya está hecho.
Para comenzar, las acciones de Barclays –que fue una de las pocas firmas que logró sortear la crisis financiera del 2008 sin tener que pedirle ayuda al gobierno– cayeron 16 por ciento el 28 de junio cuando se supo de la sanción.
De hecho, no faltan quienes dicen que hay cierto revanchismo de los reguladores, ante prácticas audaces que en todo caso resultan difíciles de comprobar.
También hay un castigo al proceder de Diamond, quien introdujo los bonos millonarios a sus ejecutivos, sacudiendo al establecimiento londinense.
Ahora esa era terminó, junto con el buen nombre de un banco que necesitará tiempo para reponerse de lo ocurrido.
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