Camilo Aldana Vargas

El agua bendita

Camilo Aldana Vargas
POR:
Camilo Aldana Vargas
noviembre 28 de 2012
2012-11-28 11:38 p.m.
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Un reciente editorial del diario El Tiempo, al referirse al cambio climático, señalaba que el primer gran reto de este fenómeno es garantizar el abastecimiento de agua para la población, y citaba estudios de la Defensoría del Pueblo, que revelan que el 80% de las cabeceras del país se abastecen de fuentes pequeñas, como arroyos, quebradas y riachuelos, que tienen deficientes condiciones de regulación y alta vulnerabilidad.

También dice que hay 16 millones de ciudadanos con problemas para acceder a fuentes de agua potable. El asunto es dramático y con perspectivas ciertas de agravarse.

Hay una respuesta a este problema que, posiblemente por su simplicidad y sentido común, aunque seguramente sea usada por muchas personas, no se ha considerado como una solución masiva a esta amenaza y, por lo tanto, no se le ha dado el apoyo y sustento técnico y económico que merece.

Conocí a una persona que vive en el área rural del municipio de La Calera, bellísima región muy cercana a Bogotá, pero que experimenta una gran escasez de agua, hasta el punto de que la mayoría de los acueductos veredales ya tienen copada toda su capacidad.

Esto constituye una gran paradoja, pues en terrenos del municipio se construyó la represa de San Rafael, que abastece de agua a Bogotá, pero no a los habitantes del municipio.

La persona que mencioné me comentó que no tenía acceso a ningún acueducto, pero que había aprendido a vivir sin él.

Enfrente de su casa tiene un tanque, en que almacena el agua lluvia que recolectan las canales que rodean el tejado de la casa y mediante una bomba manda el agua a un tanque más elevado, el cual surte las necesidades de la familia.

Con esta agua se bañan las personas y se surten las cisternas de los baños, se lava la ropa, la loza y el carro, y se asea la vivienda; para la alimentación, la compra en garrafas en los supermercados.

En los 5 años y medio que viene utilizando este sistema solo ha tenido problemas en dos ocasiones, cuando hubo veranos muy fuertes y tuvo que comprar agua en bloque (carrotanques que llenan el tanque de almacenamiento).

La inversión requerida en la construcción y la bomba se compensa ampliamente con los bajos costos de operación y compra del agua para la alimentación, en lugar de tener que pagar una factura al acueducto. La cuenta entre ingresos y costos sociales debe ser aún más favorable, sobre todo si se tienen en cuenta los impactos ambientales.

La solución descrita está dentro de la racionalidad de usar recursos de la naturaleza que no se agotan y satisfacer necesidades humanas sin depredarla.

La generalización de su uso quitaría presión sobre las fuentes tradicionales evitando su agotamiento, permitiría el acceso de muchas personas al agua y evitaría los costos de hacerla potable para los usos diferentes a la alimentación.

En el mundo existen tecnologías para captar, almacenar y utilizar el agua lluvia. Si se toma conciencia de esto, esas opciones deben estudiarse, adecuarse y transferir a la población las más adecuadas en cada caso.

Camilo Aldana V.

Consultor

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