Camilo Gaitán

Cambio de cancha

Camilo Gaitán
POR:
Camilo Gaitán
diciembre 14 de 2011
2011-12-14 01:45 a.m.
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Una institución educativa que quiere ofrecer sus cursos de manera virtual y unas estaciones de servicio que quieren abrir tiendas de conveniencia en sus predios; son intentos por innovar en el negocio, iniciativas para procurar mayores ingresos y utilidades.

Pero ¿se trata realmente de innovaciones en el mercado?, ¿qué tanto pueden esperar de ellas quienes las promueven? Veamos.

Sin lugar a dudas el desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) le han cambiado la cara al mundo y a casi todos los mercados. En el caso de la educación, el computador personal y la Internet han generado profundos cambios en la enseñanza en general, y ya se ofrecen cursos y hasta carreras completas sin el imperativo de asistir al salón de clases.

Así que, aun cuando incorporar componentes virtuales en programas educativos que han sido fundamentalmente presenciales puede parecer a primera vista innovador, lo cierto es que sólo significa empezar a hacer lo que ya muchos llevan tiempo realizando.

Y no exclusivamente en el marco del estrecho mercado local en el que se opera, sino en cualquier parte del mundo, pues esta es una de las ventajas que ofrecen estas tecnologías.

Es entonces en ese entorno global, frente a esas ofertas educativas, de cara a esos nuevos competidores, que se deberá juzgar si el nuevo formato virtual que se pretende ofrecer es o no una propuesta innovadora o se trata sólo de una iniciativa para ponerse al día con las nuevas tecnologías.

Las estaciones de servicio evolucionaron junto con los grandes cambios de los que ha sido escenario el mercado energético y las preocupaciones ambientales de los últimos años.

El negocio de minoristas y mayoristas ha venido cambiando significativamente y las reacciones no se han hecho esperar. Quizá la más visible para los que tienen carro y las visitan es que las estaciones de servicio ya no sólo venden combustibles.

Tiendas de conveniencia, restaurantes de comida rápida y cajeros automáticos forman parte de un menú crecientemente extendido que reformula a la estación como un centro de comercio al detal, en las que la gasolina y el gas son sólo un par de productos más entre los muchos que allí se ofrecen.

Sería difícil sostener que alguno de estos negocios constituye una innovación en el mercado de las estaciones de servicio, pero ¿lo son en el mercado en general?

Más allá de la conveniencia de comprar unas cuantas cosas mientras se tanquea el carro, o de comer algo rápido en el camino a casa ¿en qué difieren estas tiendas o restaurantes de sus similares? Una cosa es un negocio que se transforma a sí mismo en virtud de las circunstancias y otra uno que innova.

Innovar es siempre un gran desafío.

Sin querer desconocer la importancia que las anteriores iniciativas pueden representar para los negocios correspondientes, es útil entender bien si, puestas en práctica, avocan a quienes las promueven a enfrentar nuevos competidores en nuevos mercados.

Sin darse cuenta, se puede estar cambiando de cancha, para adoptar con ingenuo entusiasmo un esquema de juego ya conocido por rivales acaso más poderosos y experimentados, y en terrenos que resulten desconocidos.

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