Camilo Herrera Mora

¿Analfabetismo económico?

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
septiembre 10 de 2013
2013-09-10 03:13 a.m.
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Me duele ver los campesinos exigiendo una solución a sus problemas y siendo usados como peones en un juego político y económico, y también me duele cómo las personas toman posiciones sin estudiar un poco lo que pasa.

Hoy, las redes sociales claman porque los ciudadanos compren productos colombianos fijándose en los prefijos 770 y 771 del código de barras, porque esto indica que es hecho en Colombia. Lo preocupante es que eso no es del todo cierto, ya que muchos productos importados son etiquetados con ese prefijo para ser vendidos en el mercado local, y por esto el 770 no es la solución; por el contrario, se convierte en un mecanismo de confusión.

Por otra parte, actualmente es casi imposible decir qué producto es colombiano, porque el origen de este parte de la creación del mismo, la producción y la marca, y realmente son muy pocos los productos que cumplen con esa tripleta en el mercado.

A esto se sumó la resolución 970 del ICA, malinterpretada por el documental 97.0, que más allá de mostrar un problema socioeconómico e institucional, amplificó la confusión sobre el tema de semillas en Colombia, que está lejos de ser comprendido, quizá porque no se ha comunicado bien. Pero en este punto es muy difícil modificar la percepción de las personas sobre el tema.

Es fácil decir que hay que apoyar al pequeño campesino, el problema es cómo hacerlo. Supongamos que tomamos la decisión estratégica de defender los minifundios para la producción agrícola, y que el Gobierno subsidie las ineficiencias que causan la falta de economías de escala. Claro que esto ayudará al campesino a mantener su calidad de vida y quizá la mejore un poco, pero tan pronto uno de ellos sea eficiente, comience a aumentar su producción y a comprar más tierra para sembrar, se verá desmotivado por las normas que favorecen al minifundista, y deberá tomar la decisión de seguir como está, convertirse en comprador de sus vecinos o en comercializador para continuar progresando. Por esto es que las instituciones económicas están hechas para motivar al que se esfuerza para ser mejor, como es el exitoso caso del señor Piraquive.

Sin duda alguna, el Senador Robledo tiene razón al afirmar que al traer producto importado al país, el precio se ve afectado porque se puede referenciar un producto más barato en el mercado, y esto hace que los precios internos se vean afectados, pero ello no es culpa del libre comercio, sino de la falta de competitividad local, que tiene mucho de su origen en la inoperancia de los gobiernos municipales, departamentales y nacionales, pero también con los amplios márgenes a los que la industria nacional y el comercio se acostumbraron por muchos años.

Así, parece que el país tiene un importante analfabetismo económico, que va desde la incomprensión de las instituciones y normas, llegando al uso abrupto y exagerado de las condiciones de mercado, quizá por la necesidad de hacer riqueza de corto plazo. Es claro que en el país muchos se creen médicos, entrenadores de fútbol, abogados, políticos y economistas, situación que causa que la opinión pública continúe desinformada y adopte posiciones erróneas en el momento de tomar decisiones políticas.

El agro colombiano debe ser la política estratégica de Colombia en el largo plazo, pero esta no se construye ni con paros, ni con violencia, ni con memes de Facebook que beneficien a una de las partes.

Camilo Herrera Mora

Presidente Raddar

camiloherreraraddar@gmail.com

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