Camilo Herrera Mora
columnista

¿Cambiar la usura?

La revisión de la tasa de usura debe estar en función de cuidar el dinero de los ahorradores.

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
julio 31 de 2017
2017-07-31 09:42 p.m.
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Comienza un sano debate sobre la tasa de usura en Colombia. Esta es como el tigre: a la mitad le gusta, a la mitad no.

Ha sido muy buena para mantener ‘bajas’ las tasas de interés de tarjeta de crédito, que son las que más se pegan a esa medida, pero también ha limitado a los bancos para poner tasas más alta a segmentos de más riesgo, como el de los microcréditos.

El común de las personas cree que la tasa de usura se fija como la del Banco de la República, no saben que es un promedio que estima la Superintedencia Financiera, lo que hace que la gente crea que es uno de los mecanismos que tiene el gobierno para definir el mercado, pero la verdad, es que este no puede hacer nada ahí. Así mismo, creen que nuestras tasas son muy altas, sin embargo, al mirarlo en el contexto latinoamericano, no es cierto, si nos comparamos con países desarrollados, obviamente la diferencia es abismal.

Por esto, la idea de cambiarla de un periodo de tres meses a uno de dos, o incluso de uno, es interesante, porque agiliza la transmisión de la política monetaria, pero también el aumento de las tasas en caso de un pico inflacionario, un choque de empleo o una desconfianza del mercado. Con una inflación frenando, tiene sentido que la tasa de usura baje rápido, pero en el caso contrario, es muy peligroso, sobre todo porque existen muchos créditos de tasas variables, y la tasa de tarjeta de crédito sería muy volátil, aumentando del servicio de deuda de los hogares y reduciendo las compras en algunas categorías.

Esta revisión debe ser a la luz de estabilidad del sistema, no de las necesidades del gobierno, ni de los bancos. Todos tendrán su opinión al respeto y buscarán defender su agenda, y los consumidores no tendrán muchas opciones de hacerlo porque no tienen el espacio ni mucho menos el conocimiento para opinar.

Los usuarios de crédito –en su gran mayoría– son casi ‘analfabetos financieros’, que usan los créditos en el momento de la necesidad de compra y después se ven comprometidos más de lo que pensaban, debido a que conocen bien los mecanismos de préstamos y sus responsabilidades. Por esto, al sumarle una mayor volatilidad permitida en las tasas, es posible que el impacto sea muy fuerte en los hogares y, por ende, en el mercado.

La revisión de la tasa de usura debe estar en función de cuidar el dinero de los ahorradores y de que los bancos puedan colocar a buenas tasas para ellos y para los que necesitan crédito. No podemos caer en la trampa de meterle la mano a la idea de la usura y dañarla como ocurrió con el Upac, que pasó de ser una de las mejores instituciones a ser la desgracia para muchos.

Si la idea es transmitir más rápido las políticas, quizá es mejor revisar procesos interbancarios e incluso normas desde la Superfinanciera, porque al cambiar la norma de la tasa de usura, las tentaciones serán muy grandes y nos podemos meter en enormes líos mañana buscando solucionar el hoy.

Mejor dicho, no rompamos lo que no esta roto.

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