Camilo Herrera Mora

¡Creceríamos 0,5 por ciento más!

Camilo Herrera Mora
Opinión
POR:
Camilo Herrera Mora
octubre 06 de 2015
2015-10-06 02:27 a.m.
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Suena fuerte, pero hay que decirlo: según un análisis de Raddar y la Corporación Bienestar, si los bogotanos eligen un alcalde que cambie la actual línea de gobierno, esto podría generar un crecimiento adicional del 0,5 % al PIB del 2016, incluso cerca de 0,1 % en el del 2015.

Este no es un estudio con tendencia política ni para atacar a la línea de gobierno que está en la ciudad hace 11 años. Es un análisis que nace de la relación entre la confianza del consumidor y la línea política de gobierno. El cálculo se desarrolla desde los datos del gasto de los hogares, la confianza del consumidor y las percepciones de la opinión pública frente a los mandatarios, y se puede evidenciar que un cambio en la dirección de gobierno genera un efecto positivo en la demanda, que dinamiza la economía local, y, por ende, la nacional.

Básicamente, el péndulo político en la ciudad se ha mantenido quieto por tres gobiernos, causando una fuerte reacción de la opinión pública, congelando el POT y causando una concentración de poder por 11 años, que al cambiar de dirección se redinamizarán los flujos económicos hacía otros sectores, generando incluso más empleo.

Los datos del Gallup Poll son claros: Bogotá está en su punto más alto de respuestas negativas en la pregunta “cree que las cosas en la ciudad están mejorando”, y esto implica que las personas se sientan cohibidas a hacer gastos en bienes durables e inversiones, al punto que en los hogares de ingresos altos, creció menos que los del resto del mercado en los últimos 12 meses, lo que tiene implicaciones económicas, y que no solo tienen su génesis en la devaluación.

Por esto, si los bogotanos eligen a un gobierno diferente es muy posible que algunos consideren que la ciudad mejoró al día siguiente, y gracias a la esperanza de mejores tiempos, dinamicen la demanda en los últimos dos meses del año, y todo 2016, porque se encuentran en una fuerte contención de compra.

Por el contrario, si los bogotanos eligen la continuidad es posible que el efecto sea contrario, y la demanda siga resentida este año, afectando fuertemente la generación de empleo en el último bimestre, sin que esto signifique que la ciudad colapsará o tendrá una recesión, vale la pena aclarar.

Pocas veces en la historia político-económica del país se pueden evidenciar estos procesos, como ocurrió con la elección de Andrés Pastrana como presidente de la República, evitando la continuidad del samperismo, que causó serios problemas de confianza en los compradores e incluso de los inversionistas.

Bogotá tiene una enorme oportunidad de cambiar su ánimo colectivo en una decisión general, que, de entrada, tiene serios retos, como la fractura de los votantes por el cambio en la ciudad en dos candidatos, que hacen que exista el riesgo de que la continuidad gane las elecciones.

Si a esto se suma la devaluación, la inflación, la menor creación de empleos y la salida de la industria de la urbe en los últimos años, se puede decir que la elección del 25 de octubre podría ser el hecho económico más importante del año, porque generaría un claro cambio de tendencia del mercado, por un efecto netamente perceptual: un nuevo horizonte de gobierno político en la ciudad.

Camilo Herrera M.

Presidente de Raddar

camiloherreraraddar@gmail.com

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