Camilo Herrera Mora
columnista

El golpe de Odebrecht a la economía

El escándalo llega cuando las personas deben pagar más impuestos, y eso hará que estén cada vez más renuentes a hacerlo.

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
febrero 13 de 2017
2017-02-13 08:17 p.m.
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Que se diga que algunos políticos y funcionarios públicos fueron corrompidos por esta firma brasileña, causará una sensación negativa en los hogares colombianos, que, desafortunadamente, desaparecerá en poco tiempo, como ya lo han hecho otros escándalos: la infiltración en las campañas, las ‘chuzadas’, Reficar y muchos otros sucesos del extenso listado de pobreza de nuestra política.

El problema es que el escándalo llega cuando las personas deben pagar más impuestos, y eso hará que estén cada vez más renuentes a hacerlo, porque sienten que están llenando los bolsillos de esa clase política (no dirigente). Pero el verdadero problema será el freno en el gasto público. En la medida en que el escándalo vaya tomando forma, puede comenzar a tener impacto directo en la inversión del gobierno, frenando obras que están en curso, licitaciones y proyectos que podrían congelarse por acciones judiciales, poniendo en serios problemas las ejecuciones del Gobierno Nacional y, por ende, la generación de empleo y la dinámica del PIB.

Solo en el 2016 (hasta donde se tienen datos), la inversión en obras civiles creció cerca del 1 por ciento, mientras que en los años anteriores pasaba del 5 por ciento, debido a la demora de poner en punto de equilibrio muchas de las obras de 4G, que hoy quedan en el ojo de la opinión pública y de los organismos de control por el escándalo de Odebrecht.

El peso de las obras civiles en la economía colombiana es cercano al 4,2 por ciento y genera mucho empleo; al ser frenado hará que la economía reciba un golpe cercano a un punto completo en su crecimiento, como ocurrió el año pasado, cuando las obras no tuvieron la dinámica que se esperaba. Sin este gasto público y privado, las cuentas de gasto del gobierno e inversión, por el lado de la demanda agregada, y por lo menos de la construcción y bancos, del lado de la oferta, tendrán un crecimiento menor del esperado.
El escándalo será dañino para aquellos que estén involucrados, pero será más fuerte para todos los colombianos, pues veremos cómo un acto de corrupción de una compañía brasileña, frena el crecimiento de nuestra economía y demora la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.

Odebrecht se puede llevar por delante el crecimiento de la economía en el 2017 si las cosas no se hacen bien, se controla el impacto en el gasto público y se castiga prontamente a los culpables. En este momento, buena parte del futuro de la dinámica de la economía de nuestro país pasa por las manos del Fiscal, el Contralor y el Procurador, quienes deben lograr investigar, sancionar, modificar y reajustar todo el proceso, afectando lo menos posible nuestro frágil crecimiento económico.

Será una dura prueba para la economía, los partidos políticos, el electorado, la opinión pública, el empresariado e incluso la banca, puesto que un caso como este, o bien el paro camionero del año pasado –y su posible secuela este año– afectan la economía, reducen productividad, frenan los ingresos, reducen los gastos, destruyen empleos y dañan el avance del país. Y nuestro aparato judicial no puede hacer nada para lograr que el efecto tan perverso de unos cuantos, que afecta a todo un país, tenga un castigo que permita la reparación de la víctimas de esta infamia.

Camilo Herrera M.
Presidente de Raddar
camiloherrera@raddar.net

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