Camilo Herrera Mora
columnista

¿El problema son las encuestas?

Debemos aprender a presentar los datos y enseñar a leerlos, para que puedan ser interpretados. La culpa es nuestra.

Camilo Herrera Mora
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Camilo Herrera Mora
marzo 07 de 2018
2018-03-07 08:17 p.m.
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En los últimos días, hay debates sobre la medición de encuestas, de televisión y hasta del Producto interno bruto (PIB), porque los números no convencen a todos, y esto hace pensar que la gente no sabe bien lo que está leyendo. Muchas veces he visto publicado en medios, titulares como “Pasto fue la ciudad más cara”, cuando lo que se quería decir es que tuvo la inflación más alta.

Las metodologías de investigación tienen definiciones y alcances definidos, y por eso deben ser leídas e interpretadas desde allí. Cuando la firma Cifras y Conceptos sostiene que tiene un error del 4 por ciento, lo dice por el método que empleó para realizar su estudio y no se debe debatir si es menor. Lo mismo le pasa al Dane, que al publicar continuamente las cifras del PIB, de manera preliminar, lo que implica que va a cambiar los datos en el futuro hasta que los tenga cerrados; incluso, es el mismo caso de Ibope, que por continuar con su método de medición, un canal se retiró, considerando que las cosas no se hacen como se deben hacer.

Defiendo los métodos de las agencias de investigación porque creo que se está cometiendo un enorme error, que de no ser corregido a tiempo, nos afectará a todos y nadie saldrá beneficiado: debemos ser más claros en la publicación de los datos e informar claramente cómo se deben leer. Por ejemplo, cuando las encuestadoras de opinión pública digan que Petro va punteando con 22 por ciento, y que Duque va de segundo, con 21 por ciento, en un estudio con un margen de error del 3 por ciento, es mejor comenzar a ayudar a la gente a leer el dato diciendo algo como: La intención de voto por Petro está entre 25 y 19 por ciento, por eso está empatado con Duque.

Los investigadores, a veces, hablamos muy enredado y eso hace que la gente no nos entienda y comprendan lo que quieren entender. El éxito de la comunicación no radica en lo que decimos, sino en lo que la gente entiende, y ahí nos estamos equivocando.

Lo mismo pasa con la medición de comercio minorista del Dane, que no mide todo el comercio y asumimos que sí; o cuando por un error inocente, los medios dicen que el consumo de hogares creció 3 por ciento según Nielsen o Kantar, cuando la canasta de ellos no mide ni el 20 por ciento del gasto, porque son especialistas en consumo masivo.

En Colombia, la rigurosidad científica de las agencias es muy alta y, desafortunadamente, el nivel de comprensión es muy bajo, porque tenemos una población que no ha sido educada científicamente, sino en la cual prima la cultura de ‘creer lo primero que nos digan’, lo que no solo es un peligro para entender los estudios, sino para el entorno de redes sociales en que vivimos.

Debemos ser más cuidadosos en la comunicación y ser claros al momento de presentar los resultados de los estudios, o, de lo contrario, nos pueden pasar cosas como confundir la ciudad más cara con la que más inflación tuvo, o decir que porque el 40 por ciento de los empresarios dijeron que vendieron menos, eso signifique el mercado haya decrecido. Debemos aprender a presentar los datos y enseñar a leerlos, para que puedan ser interpretados. La culpa es nuestra.

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