Camilo Herrera Mora
Columnista

Impuestos, bien impuestos

La política en este tema debe dejar en claro qué gravar y por qué. El país tiene necesidades que requieren cobros específicos.

Camilo Herrera Mora
Opinión
POR:
Camilo Herrera Mora
octubre 10 de 2016
2016-10-10 07:24 p.m.
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A nadie le gusta pagar tributos, pero no por eso debemos tolerar que nos pongan gravámenes maquillados de medias verdades. El país necesita una reforma tributaria por dos razones fundamentales: el modelo tributario es complejo e ineficiente, y el Gobierno necesita más ingresos, no solo por las menores rentas petroleras, sino porque mantener el Estado Social de Derecho de nuestra Constitución y su bloque de constitucionalidad es muy costoso.

El tributo debe ser impuesto al ciudadano con el fin de recaudar ingresos, o desmotivar el consumo, pero no se pueden hacer las dos a la vez, es ilógico. Cuando le pusieron IVA a la cerveza, se buscaba financiar la salud con este recaudo y reducir el consumo del licor en el mercado, dejando la financiación del sistema en manos de las personas de menos ingresos, que son los que consumen esta bebida, y esperando que estos consumieran más para tapar el faltante de recursos y que el impuesto no redujera el recaudo, es decir, que la gente siguiera tomando cerveza.

Ahora está ocurriendo lo mismo con las bebidas azucaradas, a las que se les quiere poner un impuesto para que la gente deje de tomarlas, al ser más caras pero esperan recaudar dinero de allí para el tesoro nacional. Estos absurdos son los que hacen que las políticas tributarias no sean respetadas por el consumidor, pues la gente sabe que lo quieren es ponerle un impuesto disfrazado. Como bien lo sostiene el representante Óscar Darío Pérez, si el tema es tasar lo que engorda, tendríamos que hacerlo con casi todas las comidas típicas, y ni así reduciríamos la obesidad, porque esto no soluciona el problema de sedentarismo.

Hay dos enormes problemas con el IVA. El primero es que más del 50 por ciento del gasto de los hogares está en el canal tradicional, en el cual la informalidad no ha permitido que la Dian controle de manera efectiva este impuesto, y ante esa incapacidad se busca cómo seguir tributando en donde sí pueden hacerlo. Seguir gravando lo formal y no hallar el camino para tributar lo informal es como buscar las llaves que se cayeron debajo del poste de luz; pese a que sabemos que las dejamos caer en la oscuridad, las buscamos en donde podemos ver, a sabiendas de que no las encontraremos.

El segundo es que no es cierto que el IVA en Colombia es del 16 por ciento. Hoy, la tasa de IVA que pagamos los colombianos es del 5 por ciento, aproximadamente, porque al sumar lo que compramos, donde no todo está gravado, la tasa es muy inferior a la que la gente cree. A esto se suma que el Congreso no pone los impuestos que tienen que ser –por miedo a perder votos–, y debido a ello no le gravan IVA a todo lo que debería estar gravado, reduciendo el ingreso y complicando su recaudo.

Debemos imponer impuestos, bien puestos, porque las necesidades del país son muy grandes, y para que esto funcione hay que decirles –de manera transparente– a los ciudadanos que deben pagar tributos, no para evitar que se engorden, sino para que puedan tener salud, educación, seguridad, y la justicia que se merecen.

Camilo Herrera
Presidente de Raddar
camiloherrera@raddar.net

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