Camilo Herrera Mora

¿Inflación baja?

Camilo Herrera Mora
Opinión
POR:
Camilo Herrera Mora
septiembre 23 de 2014
2014-09-23 02:18 a.m.
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La economía va bien, pese a los claros signos de desaceleración y de la demanda interna, que son consecuencia de los ciclos normales del mercado y más aún después de un proceso electoral. Se torna algo preocupante el tema inflacionario, ya que nos pone en el punto más alto de los últimos cinco años y, esto en un entorno de formalización del comercio, genera que el impacto en la clase media sea más fuerte o que desemboque a un cambio de canales.

Uno de los grandes éxitos que ha tenido Colombia en los últimos años es la reducción de la inflación, pero los orígenes de esta tendencia no son solo monetarios y esto debe considerarse por los impactos que genera. Más allá del éxito de la política monetaria y la ortodoxa aplicación de la Ley de Taylor, el peso de las importaciones de consumo final y las promociones en el mercado han facilitado que los precios tengan una tendencia estable en los últimos años, lo que es favorable para el comprador, pero que ha puesto en aprietos a muchas industrias.

Una inflación de 2,9% parece no ser preocupante, pero ante los cambios de mercado es un dato que tiene fuertes implicaciones en la demanda: la primera es que la capacidad de compra de un SMLVM está en su momento más bajo, en los últimos cinco años, lo que ha pronunciado la contención de compra de los hogares, y la segunda se refiere a que el comercio ha cambiado y cada vez se ha formalizado más, lo cual es deseable, pero se convierte en una situación inflexible al momento de pagar, ya que en un comercio formalizado y codificado los precios no se pueden negociar y esto causa que una inflación de 1% genere elasticidades enormes, debido a que muchas personas solo tienen el dinero exacto para comprar o pagar algo y un ligero aumento en el precio los excluye de su compra.

Esto muestra que una inflación baja puede ser dañina para el bolsillo de los hogares, ya que al reducirse la capacidad de compra y no tener capacidad de regateo en el precio, se ven abocados a cambiar sus canastas de compra, afectando muchos sectores, frenando la dinámica de la demanda interna, del comercio, de las ventas industriales e incluso impactando en el empleo.

La junta se ha anticipado al fenómeno subiendo las tasas, pero en este caso es evidente que la inflación se origina en alimentos y servicios, donde los segundos encuentran una posición cómoda al estar regulados y con condiciones estables de mediano plazo, y ambas canastas son compras frecuentes de los hogares, lo que reduce la posibilidad de ser tan afectados por este fenómeno. Mientras tanto, todos aquellos bienes que han reducido precios para lograr mantenerse en el bolsillo de los hogares, ven cómo el ingreso disponible de sus compradores se reduce por el aumento de precios de otras categorías, enfriando sus ventas y reduciendo el cumplimiento de ventas.

Toda inflación reduce la capacidad de compra y si no es compensada por la creación de más empleos, el mercado perderá dinámica, y como el empleo crece por debajo del 3%, desequilibró la demanda interna; esto nos deja en un fenómeno de contención de compra de los hogares que puede durar incluso hasta finales de 2015. Espero equivocarme.

Camilo Herrera M.
Presidente de Raddar
camiloherreraraddar@gmail.com

 

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