Camilo Herrera Mora
camilo herrera

‘Mamá Gobierno’

Una sociedad en la cual el Estado es responsable de todo, el ciudadano es libre de sus actos, pero las consecuencias se pagan con el erario público.

Camilo Herrera Mora
Opinión
POR:
Camilo Herrera Mora
noviembre 14 de 2016
2016-11-14 02:31 p.m.
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Cada vez más clamamos autoridad por parte del Gobierno, incluso en temas en los cuales no la necesitamos, pero pedimos que así sea para que se nos obligue a hacer ciertas cosas. El papá gobierno nos exige orden y disciplina; nos impone su autoridad con fuerza, pero no es suficiente. Ahora, parece que necesitamos una mamá gobierno que nos recuerde qué debemos hacer y qué no.

El ejemplo más triste de esto es el famoso impuesto a las bebidas azucaradas. Le preguntan en diversas encuestas a las personas si están de acuerdo en que el Gobierno ponga un impuesto para hacer más caras las gaseosas con el fin de reducir su consumo, buscando controlar la obesidad, y cerca del 60 por ciento de los encuestados dice que está de acuerdo; lo que deja una pregunta abierta de enorme profundidad, que no se hizo en los estudios publicados sobre el tema: ¿si cree que dejando de tomar gaseosa, la obesidad se va a controlar, por qué continúa tomándola y espera hasta que haya un impuesto para que esto lo motive a hacerlo? Es como si esperáramos hasta el último grito de mamá para tender la cama.

Esta tendencia de ‘mamá gobierno’ no es nueva ni es local. Es el reflejo de muchas madres del mundo de luchan contra el consumo que consideran malo para sus hijos, que piden que el gobierno tome cartas en el asunto, como en el caso del azúcar, la sal, el sodio, el gluten y otros componentes que por, alguna razón, son vistos hoy los villanos del mundo y el origen de muchos de sus males.

Le pedimos a papá gobierno autoridad para contener la delincuencia, pero cuando se atrapa a un criminal se pide que no se le castigue, y le solicitamos a mamá gobierno que suba los impuestos para que otros no compren más gaseosa, mientras la seguimos tomando. Esto no tiene sentido.

Los padres de familia deben asumir su rol como tal. La autoridad, la disciplina y la honestidad se enseñan en casa, y no hay que esperar que sea el policía de la esquina el que capture a nuestro hijo por un delito; porque cuando esto pase, él ya será un delincuente, y la mayoría de la culpa será nuestra.

Lo mismo pasa con la obesidad y la dieta de nuestros hijos, porque somos nosotros quienes los alimentamos y les damos la formación para que sepan qué comer y cuándo hacerlo; no podemos delegar la responsabilidad de educación de la nutrición de nuestros hijos al sistema tributario, lo cual es increíblemente absurdo.

Eso es como si los padres de familia se hubieran rendido y le delegaron al Estado todas sus responsabilidades familiares:
el buen actuar, la moral, la ética, los hábitos alimenticios, e incluso el rol de formador entre lo correcto y lo incorrecto.

El mundo ha perdido el foco del rol de los padres, quizá por la cantidad de trabajo que estos tienen, o por la visión de defensa del libre desarrollo de la personalidad, lo que conlleva a una sociedad en la cual el Estado es responsable de todo, el ciudadano es libre de sus actos, pero las consecuencias de cada uno se pagan con el erario público, eso no tiene sentido.

*Presidente de Raddar
camiloherreraraddar@gmail.com

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