Camilo Herrera Mora
columnista

Matemáticas de la elección

Es muy difícil que alguno gane en la primera vuelta, porque los tres son parecidos, pero con diferencias fundamentales de pasado, apoyo y propuestas.

Camilo Herrera Mora
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Camilo Herrera Mora
mayo 21 de 2018
2018-05-21 09:11 p.m.
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Una de las palabras más exactas en la democracia es “elección” porque los ciudadanos deben elegir a quien van a votar, lo que significa intercambiar la elección en un día por una decisión que durará 4 años.

Las elecciones de Congreso nos mostraron que 7 de cada 10 votos son de centro derecha y solo 3 de cada 10 son de centro izquierda*; lo que no es consistente con el listado de candidatos presidenciales, ya que solo hay uno claramente definido como de centro izquierda y los otros 5 de centro derecha, situación que arroja unas matemáticas relativamente predecibles: el candidato de izquierda puede sacar hasta el 30% de la votación y los otros el 70%, pero dividido en una media del 14%, que es lo mismo que dicen las encuestas hace varios meses.

Bajo esta matemática, la elección en primera vuelta será poco diciente de lo que será la segunda porque es muy probable que la gane Petro, el candidato de centro izquierda, si es capaz de llevar todos los votos de esa tendencia a su nombre, con el reto de que otros candidatos le van a quitar votantes en ese segmento.

En la segunda vuelta, este aspirante al primer cargo del país enfrentará cualquiera de los de centro derecha, con una desventaja de 3 a 7 por preferencias de los votantes.

Entonces, ¿a cuál elegir en la primera vuelta? Algunos dicen que a Duque para ganar en primera vuelta; otros que a Vargas Lleras para sacar a Petro de la segunda vuelta; otros sostienen que a Fajardo para llevar una opción diferente a la final; algunos dicen que a De La Calle, para quitarle votos a Petro y defender el proceso de paz.

El que es petrista la tiene fácil, pero el que es de centro derecha, posee un abanico de opciones que hacen que la primera vuelta sea impredecible: las encuestas dan a Duque un amplio margen y a Fajardo un ascenso continuo, y otros estudios muestran una oportunidad para Vargas Lleras, y parece que la oportunidad del Liberal se diluyó en el camino.

Esto hace muy difícil que alguno gane en la primera vuelta, porque los tres son parecidos, pero con diferencias fundamentales por su pasado, apoyo y propuestas, pero coinciden en la defensa de la historia institucional colombiana y de lo logrado en los últimos años.

Toma fuerza la idea de “en primera vuelta votaré por Él, y la segunda contra Petro”, lo que hará que el resultado tenga mucho de sorprendente en la noche del domingo, cuando se atacará a las encuestadoras que “fallaron” y se buscarán explicaciones elaboradas para lo obvio: “la gente votó por el que quería, y no por el que decían”, porque cada vez más el sufragio es secreto y es uno de los mejores guardados, porque decir que se votó por uno u otro define a la persona frente a sus amigos y familiares, y a muchos les gusta decir que votaron por el ganador, y a otros les gusta afirmar que votaron a conciencia.

Este domingo el país no cambiará, solo continuará sus enormes logros, donde pese a una guerra sin sentido, seguimos avanzando en el sentido correcto, sin extremos.
*Nota: en Colombia no hay ni izquierda ni derecha pura, y nuestro punto medio en una escala del 1 al 10, es 6,5, mientras en la región es de 5.

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