Camilo Herrera Mora

¿El perverso consumismo?

Camilo Herrera Mora
Opinión
POR:
Camilo Herrera Mora
mayo 12 de 2015
2015-05-12 04:32 a.m.
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Zygmunt Bauman planteó que vivimos en un mercado con el fantasma del consumismo, y que esto ha desatado un flujo imparable de compras y consumo, que no hace feliz al consumidor y arrasa con el planeta. Esto no es del todo cierto, y es el punto de vista de un sociólogo que nace en un entorno muy diferente al presente, pero en el fondo deja una reflexión poderosa: ¿por qué el consumismo ha tomado tan mala fama?

El perverso consumidor es aquel que compra continuamente productos, buscando una satisfacción que no se presenta, y esto ocurre, no por la dinámica del comprador, sino por la falta de conocimiento que tiene sobre el producto. Muchas personas pueden manejar, pero pocas saben realmente usar su auto y, menos aún, todos los accesorios que este trae, causando una insatisfacción inevitable en su dueño, porque según él, no se cumplió con las promesas planteadas, y en muchos casos, lo que pasa es que no ha leído el manual.

El perverso no es el consumidor, son las empresas y marcas que no lo educan para utilizar bien sus productos y plantearle mejores formas de uso, que puedan ser replicadas por otros. El dilema no es comprar productos continuamente, sino emplearlos correctamente, y es esto lo que destruye el mercado y genera una huella ambiental que nos afectará a todos en algún momento. Es hora de que las compañías entiendan esta realidad y encuentren una solución de comunicación efectiva para sus consumidores, empezando por hacer productos de fácil uso.

No hay que confundir desarrollo continuo de producto con obsolescencia programada, que es una de las grandes banderas de ‘anticonsumismo’, ya que el desarrollo de un producto que satisfaga mejor al consumidor y que tenga una producción más eficiente, es parte del deber ético de toda empresa, o, de lo contrario, seguiríamos con una esperanza de vida de 45 años, y no de 75, como ocurre actualmente, gracias a todas las mejoras que el mercado ha hecho en los últimos 70 años.

Una buena opción es que todo producto sea de fácil uso, actualizable y altamente prosumible (consumible según las necesidades, preferencias y condiciones de cada consumidor), y para esto la industria debe tomar iniciativas claves, como tener mecanismos educativos del empleo indicado de su producto y esquemas que le permitan saber cómo se puede utilizar ese mismo producto para otras cosas, según la experiencia que han tenido algunos consumidores. Entre más complejo el producto, más insatisfecho estará el consumidor, porque no podrá utilizarlo correctamente.

Todo esto nos devuelve a la reflexión de Bauman. El mercadeo debe ser ético, y esto no solo significa no vender cosas inútiles, sino vender las correctas a las personas indicadas, y enseñarles cómo se deben usar los productos correctamente. Sin duda, muchos productos son excepcionalmente satisfactorios para unos e inocuos para otros.

Productos simples, segmentos claros, comunicación focalizada y formación de consumidores terminan siendo la receta práctica para satisfacer al mercado de una manera ‘markética’, focalizando la satisfacción del consumidor como objetivo de toda organización y comprendiendo que las utilidades son solo resultado de hacer este proceso bien. Así, cuando usted vaya a comprar algo, sabrá si es para usted o no, y no perderá su tiempo, dinero y paciencia en promesas de satisfacción que usted no estaba buscando.

Camilo Herrera M.

Presidente de Raddar

camiloherreraraddar@gmail.com

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