Camilo Herrera Mora
columnista

¿Primero lo macro, o lo micro?

Pensar en lo microeconómico, como el nivel de precios, la inflación, y la satisfacción del consumidor es la mejor reforma que el país puede tener.

Camilo Herrera Mora
Opinión
POR:
Camilo Herrera Mora
noviembre 28 de 2016
2016-11-28 08:38 p.m.
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“En Colombia hay superávit de macroeconomistas pensando en estabilidad fiscal, y déficit de microeconomistas pensando en las empresas”, twiteaba Bruce MacMaster en días pasados; y dejó abierta una reflexión económica muy profunda para este momento en el país.

Es claro que esta reforma tributaria es necesaria por dos razones fundamentales y ampliamente conocidas por todos: la caída de los ingresos petroleros y la evasión tributaria. Ya que no tenemos ninguna injerencia en el precio del petróleo y claramente hemos sido incapaces de manejar la informalidad de este país, que se niega por múltiples razones a ser formal, ¿qué debemos hacer? Es aquí en donde la pregunta del presidente de la Andi cobra enorme relevancia.

El recaudo del Gobierno Nacional proviene mayormente del IVA y del impuesto de renta, y estos dependen inevitablemente de la dinámica del mercado interno, el costo de los insumos y la demanda de los hogares. Por años, las políticas económicas y monetarias se han dedicado a las acciones macroeconómicas con buenos resultados, pero dejando inestabilidades en el campo tributario y empresarial, ya que el gasto del Gobierno crece continuamente, pero no lo hacen sus fuentes de financiamiento.

La fusión de los ministerios de Comercio Exterior y Desarrollo ha generado que la industria y el comercio no tengan un interlocutor claro sobre los temas de la demanda interna. El logro del freno a la inflación se vio fácilmente afectado por el aumento del precio de algunos productos agrícolas, porque no existía un plan de acción para esta materia, pese a saber que el efecto de ‘El Niño’ llegaría al mercado. Esto hace pensar que es hora de crear una organización, institución, ministerio o, por lo menos, unas políticas que se encarguen de la demanda interna, de los temas microeconómicos, aprovechando que se ha avanzado mucho en el tema macroeconómico; y para buscar el fomento de los ingresos de la nación, porque si la solución es subir la tasa del IVA para recaudar más, obviamente no se está comprendiendo que lo que pasa es que los hogares han dejado de comprar productos semidurables y durables, que son las grandes fuentes de este impuesto, y si se les aumenta el precio, es posible que la demanda caiga aún más.

Hace solo 20 años, más del 50 por ciento de los aparatos de entretenimiento como televisores, reproductores de video y consolas de juegos se compraban en los San Andresitos, en un marco de ilegalidad impune. Hoy, más del 80 por ciento de este mercado está en las grandes cadenas, gracias a los acuerdos comerciales, la presencia de garantías y medios de pago para los compradores; un muy buen ejemplo de lo que se puede lograr para desarrollar mercados formales y rentables para todas las partes.

Pensar en lo microeconómico, como el nivel de precios, la inflación, la rentabilidad, las condiciones de mercado y la satisfacción del consumidor es la mejor reforma tributaria que el país puede tener en el largo plazo, porque son las empresas y sus productos las que generan las fuentes del recaudo tributario. Se nos olvida que el PIB es la suma ponderada de la generación de valor de cada compañía, que con su aporte ‘micro’, hace de lo ‘macro’ algo posible. Pensemos en esto.

Camilo Herrera M.
Presidente de Raddar
camiloherrera@raddar.net

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