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Camilo Herrera Mora

Proparendos

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
julio 24 de 2013
2013-07-24 02:14 a.m.
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Pensar que aumentando las penas, las personas van a estar menos motivadas a cometer un delito, es simplemente desconocer al ser humano y más aún las cosas que lo motivan.

 La economía desde hace mucho tiempo ha planteado la idea de premiar el buen comportamiento y no sólo castigar el malo; hace algunos años plantee en un foro internacional de valores, el concepto del proparendo y creo que el tema hoy está más actual que nunca en nuestro país.

 Proparendo es el premio por hacer las cosas bien, siendo claramente contrario al comparendo, que castiga lo que hace mal; algunos avances tímidos se han visto en el mercado como el pago anticipado de impuestos o quizá la misma compra de cartera, pero de manera concreta no es una política pública porque se considera que es deber de las personas hacer la cosas bien y por esto no deben ser estimuladas a hacerlo, pero desafortunadamente lo que ocurre es lo contrario: no castigamos a quien hace las cosas mal, y por ende castigamos a los que las hacen bien, porque deben asumir el costo de hacerlo pese a que otros no lo hacen.

 El mejor ejemplo es el carro que hace doble fila en un giro a la izquierda, sabiendo que está cometiendo un abuso y un irrespeto, pero avanza más rápido que los que respetan las normas y casi nunca sale castigado; lo que causa que todos aquellos que cumplieron la norma, se vean desmotivados a seguir haciéndolo.

Este proceso es muy profundo en Colombia por los cambios de valores que nos ha dejado el conflicto y el narcotráfico, donde siempre el camino más corto entre dos puntos, es violar alguna norma. Este atajismo planteado por Mockus hace años, es la herencia maldita que nos dejó el dinero fácil y que tardaremos años en reciclar.

 Por esto pensar en proparendos puede ser una buena solución en adición a otras medidas; si una persona que cumple pasando la calle por la cebra, es felicitada por un policía con algún tipo de puntos en su cédula, se podría saber que tanto cumplen las normas las personas y tener un beneficio por esto; a primera vista puede sonar ingenuo o tonto, pero si se analizan los impactos es muy relevante: poder decir en su hoja de vida que usted tuvo el año pasado gran cantidad de puntos ciudadanos, se puede convertir en un acervo poderoso y puede llegar a tener efectos tributarios.

 En este postconflicto en el que estamos, es fundamental reconocer las acciones correctas de las personas, más aún en un entorno de impunidad como en el que vivimos; cada día hacemos bien las cosas por el simple hecho de haber sido educados así, pero este comportamiento cambia rápidamente cuando se evidencia que la tasa de retorno es negativa por la falta de control del sistema y la asimetría que quienes obran mal.

 La política pública sobre convivencia y seguridad ciudadana debe promover el cumplimiento y aceptación de la norma, no sólo castigar su incumplimiento; la personalidad de las personas es inherente a su naturaleza, pero su comportamiento e identidad son moldeables por medio de los estímulos correctos, y en una sociedad donde el “vivo” supera al “bobo”, es fundamental darle más poder y beneficios a ese “bobo” que simplemente cumple las normas.

Camilo Herrera

Presidente Raddar

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