Camilo Herrera Mora

Verdades inflacionarias

Camilo Herrera Mora
Opinión
POR:
Camilo Herrera Mora
abril 14 de 2015
2015-04-14 04:44 a.m.
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Digamos las cosas como son, así sean incómodas: tenemos una inflación causada por el temor al efecto del Niño y no por cosas fundamentales.

La inflación en Colombia se acerca al 5 por ciento anual, debido a tres factores fundamentales: desde marzo del 2014 cuando el Ideam (con datos de Noaa) dijo que era posible que en agosto comenzará el Niño, muchos amplificaron la noticia y dieron por hecho que este llegaría y afectaría las cosechas y la generación de energía, causando que muchos agricultores no sembraran papa y arroz, y que las electrificadoras (apoyadas en un decreto nacional) aumentaran sus tarifas lentamente para ‘preamortizar’ el efecto. A lo que se sumó la final del fútbol colombiano, en la cual Santa Fe subió el precio de la boletería (más del 250 por ciento), afectando casi 6 puntos básicos la inflación, causando un sobrecosto a toda la economía en el 2015, que aún es difícil de estimar.

Estos factores, que hicieron que la inflación del 2014 fuera alta en comparación con años recientes, provocaron que la indexación de los precios en el 2015 generara que los arriendos crecieran por encima del 4,5 por ciento y, sumado al aumento de los precios del gas, la inflación continuará por fuera de la meta, por lo menos el primer semestre del año.

Que la inflación sea del 5 por ciento en el primer trimestre, y no del 3 por ciento, hace que un hogar comience comprando 100 cosa en enero y en abril solo adquiera 95 y no 97 como esperaba; esas dos unidades que no se obtuvieron generan un freno en las compras de los hogares, que se origina en el precio de la papa, el arroz, la electricidad y los arriendos, los cuales no tienen casi ninguna relación con la tasa de intervención del Banco, porque esto no se paga con créditos, pero sí frena las compras que se harían, pues el ingreso disponible de los hogares se reduce cerca de 2 puntos porcentuales, pasando del 69 por ciento del ingreso a cerca del 71 por ciento, reduciendo el disponible de 18 por ciento a 16 por ciento; es decir, esta inflación del 5 por ciento causa un aumento de los gastos frecuentes del 3 por ciento, y una reducción del ingreso disponible para bienes deseables, activos y mejora de calidad de vida cercano al 11 por ciento, en el que se evidencia el enorme impacto que este efecto tendrá en el mercado como carros, televisores y entretenimiento.

Este escenario negativo quizá sea la solución misma de esa inflación. En el segundo semestre veremos cómo los aumentos de precios de los importados comenzarán a notarse, pero menos de lo esperado, no porque el impacto vaya a ser menor, sino porque importadores y comerciantes no podrán subir tanto los precios debido a una demanda débil. Esta tendencia se sumará a la de los precios de la papa y el arroz, que se parecerán más a los del 2014, y si bien llegarán más caros, sus tasas de inflación serán menores, lo que mostrará una baja en la inflación total, que se sumará a la caída del precio de la gasolina y al fin del efecto del Santa Fe en los precios, lo que llevará a la inflación a buscar su lugar por debajo del 4 por ciento anual, sin que el Banco deba mover sus tasas.

Así, una mala lectura de una probabilidad climática nos llevó a un freno profundo de la demanda.

Camilo Herrera H.
Presidente de Raddar
camiloherrera@raddar.net
 

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