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Uno de los cambios más notorios del país en los últimos años es el del aumento en la producción de petróleo.
Según la Agencia Nacional de Hidrocarburos, el crudo extraído pasó de 531.000 barriles diarios en el 2007 a 955.000 barriles en abril pasado.
Dicha circunstancia, unida a un notorio repunte en los precios internacionales de las materias primas, ha sido fundamental para que las exportaciones lleguen a máximos históricos.
Así, de mantenerse las tendencias observadas durante el primer trimestre del presente año, las ventas externas de la nación podrían acercarse a los 70.000 millones de dólares, de las cuales casi la mitad sería aportada por el ramo de petróleo y sus derivados.
Pero para que esa evolución continúe, es necesario que se mantenga un ritmo importante de nuevos hallazgos.
De tal manera, se trata no solamente de reponer lo que se bombea, sino de aumentar el volumen de reservas recuperables, lo que garantiza no solo la autosuficiencia energética, sino la disponibilidad de excedentes.
En tal sentido, la intensa actividad exploratoria de los últimos tiempos, junto a la mejora en la tecnología para lograr que un yacimiento rinda más, ha conseguido que dicha cantidad suba.
De acuerdo con la ANH, las reservas llegaron a 2.259 millones de barriles de crudo en el 2011, un alza del 10 con respecto al año precedente.
Si bien esa mejoría es importante, tampoco hay que hacer celebraciones inmerecidas, pues el acumulado que existe en el territorio nacional palidece frente a los 297.000 millones con que cuenta Venezuela.
Puesto de otra manera, al ritmo actual de explotación, y si no se encuentra un solo barril adicional de crudo, las reservas durarían unos ocho años antes de agotarse, mientras que nuestros vecinos demorarían décadas o incluso más de un siglo en gastárselas.
Es por ese motivo que los conocedores del tema han venido hablando con creciente entusiasmo sobre el desarrollo de los hidrocarburos no convencionales en Colombia. El término se refiere a los depósitos de petróleo y gas cuya acumulación en el subsuelo no sigue los patrones usados tradicionalmente, por lo cual hay que utilizar técnicas de explotación diferentes a las de perforar un pozo en forma vertical para que el compuesto salga a la superficie.
Las categorías son variadas. En el caso del gas, este puede estar asociado a los yacimientos de carbón, en forma de metano, o encontrarse atrapado en formaciones geológicas, por lo que es necesario fracturar rocas ubicadas a centenares o miles de metros de profundidad.
En lo que aduce al petróleo, las posibilidades van desde las arenas bituminosas hasta cierto tipo de depósitos sedimentarios.
Aunque novedosas, tales opciones ya son una realidad que comienza a tener impacto en la realidad de diversos países. En Estados Unidos, para citar un caso concreto, la extracción de gas de esquisto ha sido de tal magnitud que los precios cayeron de forma abismal debido a la abundancia de lo encontrado. De hecho, la Agencia Internacional de Energía calcula que para el 2030 hasta una quinta parte del consumo mundial de crudo podría venir de las opciones no convencionales.
En medio de esa realidad, Colombia presenta perspectivas muy interesantes tanto en gas como en petróleo.
Algunos estimativos hablan incluso de que el país podría multiplicar hasta en 30 veces sus reservas actuales.
Debido a ello, la ANH incluyó en su ronda del 2012 un total de 31 bloques de este tipo, con buenos prospectos.
Pero la tarea apenas comienza. La razón es que, aparte de las posibilidades que existen, hay que entender que las reglas de juego en un tema en el que apenas se empieza a recorrer la curva de aprendizaje no pueden ser las mismas que en las alternativas tradicionales. Tanto en lo que alude a las regalías, la duración de los contratos o el sistema de aprobación de licencias ambientales, hay que desarrollar otros paradigmas.
La pregunta, entonces, es si va a existir la capacidad institucional para que la promesas que le presentan al país los hidrocarburos no convencionales se acaben volviendo realidad.
Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
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