Carlos Angulo Galvis

Educación e inequidad

Carlos Angulo Galvis
Opinión
POR:
Carlos Angulo Galvis
julio 14 de 2014
2014-07-14 12:38 a.m.
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La importancia de la educación, afortunadamente, viene siendo resaltada en los diversos medios de opinión. Es indudable que la formación es el mecanismo más efectivo para disminuir la inequidad. Particularmente, dadas las diferencias que se presentan entre la calidad de la educación de las zonas urbanas y rurales y entre la que reciben los jóvenes de bajos, medianos y altos recursos.

Como si fuera poco, la etapa crítica de la formación, la época preescolar, es bien atendida en las familias de medianos y altos recursos y, prácticamente, desatendida en los hogares de escasos recursos.

Generalmente, se resaltan las falencias de la educación colombiana, que indudablemente existen. En múltiples ocasiones, se dejan de lado los avances logrados en los últimos años y que deberían ser la base para superar las falencias.

Citaré solamente dos logros importantes: la creciente atención a la educación preescolar, a través del programa De Cero a Siempre, que debería convertirse en un proyecto de Estado; y el aumento en la cobertura en los diferentes niveles, prácticamente universal en primaria y secundaria y cerca del 50 por ciento en educación superior. Desafortunadamente, la calidad, fundamental para que la educación sea verdaderamente efectiva, es bastante heterogénea.

Las soluciones para mejorar la calidad han sido planteadas en diversos estudios y se pueden resumir en dos aspectos esenciales: mayores recursos financieros, y eficacia y eficiencia en los procesos.

Un reciente estudio, ‘Tras la Excelencia Docente’, preparado por distinguidos académicos, con el patrocinio de la Fundación Compartir, presenta un estimativo de los recursos requeridos para lograr esa excelencia en primaria, secundaria y media. Concluye que los dineros requeridos son alcanzables.

Evidentemente, habría que hacer un estimativo de los recursos requeridos por la educación superior. Se deben establecer prioridades en los diferentes niveles o escalones de la formación, pues todos necesitan mejorar su calidad y están necesariamente articulados. Las falencias de un nivel se reflejan en el siguiente. Es muy difícil tener, por ejemplo, educación superior de alta calidad si no está alimentada por niveles de calidad adecuados en prescolar primaria, secundaria y media.

La distribución de los recursos disponibles entre los niveles de educación debe, ser, por lo tanto, un elemento básico en las asignaciones presupuestales de los recursos financieros. Naturalmente, complementada con el establecimiento de metas e indicadores de desempeño.

El sector privado juega un rol muy necesario en los diferentes niveles de educación y complementa así la acción del Estado. Bienvenida esta participación, pero ligada a la calidad, de lo contrario los resultados podrían ser incluso negativos y llevar a los estudiantes a la frustración y, en algunos casos, a endeudamiento excesivo e innecesario. Se requiere un fortalecimiento de los sistemas de control y seguimiento de las instituciones y de los programas.

La importante tarea de tener una educación de calidad, elemento fundamental de los programas del posconflicto, es clara y requiere el concurso de todos los sectores de la sociedad.

Carlos Angulo G.

Exrector de la Universidad de los Andes

cangulo@uniandes.edu.co

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