Carlos Angulo Galvis

Educación superior de calidad

Carlos Angulo Galvis
POR:
Carlos Angulo Galvis
septiembre 17 de 2013
2013-09-17 12:20 a.m.
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La educación puede asimilarse a una escalera continua constituida por peldaños que corresponden a las diferentes etapas de la educación: preescolar, básica primaria, básica secundaria, media y superior.

Estos peldaños deben ser muy sólidos, estar suficientemente articulados y proporcionar bases fuertes para el siguiente paso. De lo contrario, las deficiencias de un nivel tienen que ser subsanadas en los siguientes, con las dificultades que esto implica.

Por esta razón, cada día hay mayor conciencia de la importancia de la educación preescolar, base de la escalera, que ocurra en la etapa en que el niño es más permeable a la formación y en la cual son más efectivas las inversiones, según han demostrado múltiples estudios.

Una educación superior de calidad requiere, como base fundamental, educación de calidad en todas las etapas o peldaños de la escalera.

El reto para Colombia es inmenso, dadas las diferencias en las condiciones socioeconómicas de la población que afectan todas las etapas de la educación, pero que son aún más críticas en la educación preescolar, cuya base es el hogar. Esto ha llevado a que exista, como en muchos países, aun los más desarrollados, una gran heterogeneidad en la educación y más específicamente en su último peldaño.

La educación superior tiene varios niveles: técnico, tecnológico, pregrado universitario, maestría y doctorado. Hay otros, que se ofrecen con más frecuencia de lo que se debería, y que son poco utilizados en otras naciones, como diplomados y especializaciones.

Voy a referirme únicamente a los tres primeros niveles y, posteriormente, en otras columnas, comentaré el estado de los posgrados.

En los niveles técnico, tecnológico y pregrado universitario, Colombia tiene una distribución inconveniente para el desarrollo del país, pues solo uno de cada tres estudiantes sigue programas técnicos y tecnológicos, mientras que dos de cada tres siguen programas de pregrado.

Esta relación es inversa a la que tienen otros países de mayor grado de desarrollo. Lo más grave es que la calidad de muchos programas es deficiente en todos los casos y las tasas de deserción son extraordinariamente altas.

Es evidente la necesidad de mejorar la distribución de la educación de pregrado para que el país disponga de técnicos y tecnólogos, en número suficiente y adecuadamente formados para atender la demanda, cada vez más, creciente de la economía. Paralelamente, se requiere mejorar la calidad de la formación de pregrado para que los profesionales desempeñen un importante papel en el desarrollo del país y no se vean abocados al subempleo, que, además de frustración, produce bajos ingresos.

Colombia ha sido líder en Latinoamérica en la adopción de la acreditación institucional y en la acreditación de programas académicos, que permiten evaluar aproximadamente la calidad de la educación superior.

Este mecanismo, adecuadamente utilizado, midiendo con estándares cada vez más altos, contribuiría mucho a mejorar la calidad, pues actualmente ningún programa técnico está acreditado. Solo el 1 por ciento de los estudiantes del nivel tecnológico asiste a instituciones acreditadas y el 25 por ciento de los estudiantes de pregrado universitario acude a instituciones acreditadas.

Es decir: cuatro de cada cinco estudiantes de educación están inscritos en instituciones acreditadas.

Es indudable la necesidad de incrementar los esfuerzos para mejorar sustancialmente, en el escalón de pregrado, la calidad de la educación superior.

Sin embargo, los esfuerzos de mejoramiento de la calidad deben incluir todos los eslabones de la cadena. Ojalá algunas instituciones disminuyeran sus gastos en publicidad y los reemplazaran por inversiones en calidad.

Carlos Angulo Galvis

Exrector de la Universidad de los Andes

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