Carlos Angulo Galvis

Política pública y educación superior

Carlos Angulo Galvis
POR:
Carlos Angulo Galvis
marzo 17 de 2014
2014-03-17 11:34 p.m.
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La educación de calidad demanda importantes recursos financieros, pues requiere profesores calificados, infraestructuras física y tecnológica adecuadas, y entorno que favorezca el aprendizaje.

Los profesores calificados son esenciales en la educación. Su dedicación a las labores académicas es esencial para la formación de los estudiantes, pues el aprendizaje se da no solo en el aula, y es altamente interactivo. Los docentes de planta son fundamentales en el proceso. Su labor debe incluir consejería a los estudiantes y, en las universidades que ofrecen posgrados, espacios para investigación.

Los niveles académicos de formación de los maestros deben ser un nivel superior al cual imparten enseñanza, a menos que tengan una valiosa experiencia profesional. Un programa de maestría requiere profesores con formación doctoral; uno doctoral, demanda docentes con grados doctorales y experiencia en investigación. Muy pocas universidades en el país cumplen estos requisitos. El porcentaje de profesores con formación doctoral es muy bajo, 15 por ciento, y solo dos tienen un porcentaje superior al 50 por ciento. Este factor debe ser tenido en cuenta cuando se aprueben registros calificados para estos programas y, particularmente, cuando se otorgue la Acreditación de Alta Calidad. No se puede repetir la negativa experiencia de los programas de posgrado, en los cuales si bien se ha aumentado sustancialmente la cobertura a 43 por ciento, la calidad es baja y la tasa de deserción alta, 50 por ciento.

Los profesores de cátedra o adjuntos pueden complementar, en algunos tópicos, a los de planta, pero no pueden reemplazarlos, pues su labor se limita casi siempre a dictar clases y no están disponibles para labores de acompañamiento.

Los costos de la labor docente de los profesores de planta pueden llegar a ser más de cinco veces mayores que los de los de cátedra. Universidades públicas y privadas, con un alto cubrimiento de maestros de planta, tienen costos de operación superiores a los de universidades que dependen principalmente de profesores de cátedra.

La educación superior ha dejado de ser solo presencial, es híbrida, con elementos presenciales y virtuales. Las infraestructuras física y tecnológica, requerimientos necesarios para complementar y hacer más eficaz la labor de los profesores, son cada vez mayores y aumentan naturalmente los costos de operación de las instituciones.

La infraestructura física debe proporcionar espacios adecuados para la interacción de estudiantes y profesores, y lugares de esparcimiento. Estos espacios, adecuadamente diseñados, hacen grata la permanencia de los alumnos en el campus e incrementan las posibilidades de aprendizaje.

Todos estos factores hacen que la educación superior de calidad, pública o privada, sea costosa, independientemente de los esfuerzos que se hagan para tener una operación eficiente y eficaz. En la universidad pública, un alto porcentaje de los costos son cubiertos por el Estado y las matrículas de los estudiantes cubren parcialmente los costos. En la universidad privada, estos son cubiertos, totalmente o en un alto porcentaje, por las matrículas de los estudiantes.

Se requiere implementar una política de Estado para mejorar la calidad de la educación superior colombiana. Se deben apropiar recursos públicos y privados, que, además, permita que los estudiantes, académicamente calificados y de bajos recursos económicos, puedan acceder a educación superior de calidad. El mejor mecanismo para reducir la inequidad.

Carlos Angulo Galvis

Exrector de la Universidad de los Andes

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