Carlos Angulo Galvis

Las pruebas Pisa y Colombia

Carlos Angulo Galvis
POR:
Carlos Angulo Galvis
diciembre 17 de 2013
2013-12-17 10:26 p.m.
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Se han recibido con gran preocupación los resultados de las pruebas del Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (Pisa) del 2013, proyecto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), efectuadas en estudiantes de 15 años, en 62 naciones y tres ciudades. Es indudable que además de resaltar los malos resultados se deben tomar eficaces medidas para corregir el rumbo.

La educación puede asimilarse a una escalera con cuatro peldaños principales correspondientes a la enseñanza preescolar, la básica, la media y la superior. Las falencias en los diferentes peldaños se acumulan y se trasladan a los escalones siguientes, en los cuales es muy complejo corregirlas. Las pruebas Pisa evalúan estudiantes con quince años de educación, que han cubierto dos peldaños y están ascendiendo el tercero. Se requiere una política coherente de Estado, no solo de gobierno, que cubra adecuadamente la escalera completa de la educación. Es necesario incrementar sustancialmente los recursos, pero más importante sumar esfuerzos entre los diferentes actores: padres de familia, estudiantes, profesores y naturalmente gobiernos nacional, departamental y municipal.

La gran importancia de la educación preescolar, cero a cinco años, que ocurre en una época del niño en la cual tiene su mayor capacidad de absorber conocimientos ha sido claramente señalada en diversos países. El Gobierno colombiano adelanta actualmente un ambicioso programa denominado De Cero a Siempre, orientado a mejorar la educación, con énfasis en la primera infancia.

Un denominador común de múltiples estudios sobre la educación es la necesidad de contar con excelentes docentes. Sin embargo, el problema radica en cómo lograrlo, y pocos países, entre ellos Corea del Sur, Finlandia y Singapur, han encontrado soluciones, teóricamente sencillas, pero difíciles de implementar: buena formación académica, evaluación periódica, adecuado reconocimiento social y remuneración satisfactoria.

La Fundación Compartir promovió y patrocinó un estudio, ‘Tras la excelencia docente’, adelantado por Sandra García, Guillermo Perry, Catherine Rodríguez, Darío Maldonado y Juan Esteban Saavedra, que presenta una ambiciosa propuesta sistémica de reforma educativa. Concluye el estudio “…que las intervenciones que mayores impactos tienen en el desempeño de los estudiantes… son las que buscan mejorar la calidad docente”. Añade el texto,que “…hay gran divergencia en el impacto que tiene sobre el aprendizaje un maestro excepcional y uno mediocre, y que estas divergencias perduran a lo largo de la vida del estudiante”.

Señala el análisis seis dimensiones sobre las cuales es necesario actuar: formación previa de los docentes, selección, retención y promoción, evaluación para el mejoramiento continuo, formación en el servicio, y remuneración. Las inversiones requeridas serían considerables, pero fundamentales para que Colombia, en el posconflicto, pueda disminuir sustancialmente la inequidad social a través de la educación.

Una atractiva opción para mejorar la calidad de los profesores es el Programa Enseña por Colombia, que busca atraer egresados de programas académicos de calidad a que se vinculen a la educación básica y media, en instituciones ubicadas en zonas de recursos limitados. Constituye una excelente oportunidad para que conozcan de primera mano la realidad social, se interesen en el proceso educativo y adquieran un compromiso de largo plazo con la educación.

Es evidente que todos los actores deben sumar esfuerzos para mejorar la calidad integral de la educación, esencial para disminuir la brecha socioeconómica en Colombia.

Carlos Angulo Galvis

Exrector de la Universidad de los Andes

cangulo@uniandes.edu.co

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