Carlos Gustavo Álvarez
columnista

La maldición del petróleo

Carlos Gustavo Álvarez
Opinión
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
marzo 03 de 2016
2016-03-03 11:51 p.m.
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El director de Portafolio, Ricardo Ávila, le hizo una entrevista a Farouk al-Kasim, arquitecto de la política petrolera de Noruega, publicada en el libro América Latina y el efecto dominó (2010). “Necesitábamos estar seguros de que el petróleo no nos malacostumbrara y así poder evitar la maldición del petróleo –declaró Farouk–. Es decir, que una bonanza llega, y a menudo destruye lo que había antes, o les quita competitividad a todas las industrias existentes”.

Ya se ha dicho cómo Colombia había montado cuentas fiscales y crecimiento en el potro de la explotación petrolera y en un barril popocho que el mercado cotizaba superando los 80 dólares. Las utilidades de Ecopetrol, y de miles de pequeños y felices accionistas convertidos en Los Beverly ricos, pasaron de los 15 billones de pesos en el 2011 y el 2012 (la foto de Javier Gutiérrez alzando la patica con la iguana ilustró esa dicha). Los salarios del sector tocaban el cielo y ejecutivos de empresas como Pacific Rubiales oficiaron como estrellas de la farándula, referencias obligadas de la pasarela social.

Pero el año pasado pareció venir cargado de insidia bisiesta. La actividad petrolera, según Francisco José Lloreda, director de la Asociación Colombiana de Petróleo, retrocedió lustros, e incluso décadas, en términos de los kilómetros de sísmica trabajados, perforación de pozos exploratorios, pozos para producción y solicitud de licencias.

Con un barril por debajo de los 30 dólares, de la tierra brotaron líos financieros. La Superintendencia de Sociedades reveló que el 2015 cerró con la admisión de 36 compañías de servicios petroleros y mineros en procesos de reestructuración, por registrar pasivos superiores a los 100.000 millones de pesos. Rubén Darío Lizarralde, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de Servicios Petroleros (Campetrol), asegura que entre el 2015 y el 2016 podrían quedar cesantes cerca de 70.000 trabajadores. Los salarios petroleros bajaron 1,4 por ciento en los últimos 12 meses.

En tres años, Ecopetrol ha perdido el 90 por ciento de su valor en libros –122.200 millones de dólares–, según Bloomberg. La gran diferencia entre la empresa estatal colombiana y otras petroleras es que la nuestra no ha podido hallar crudo. Y son cosa del pasado descubrimientos como Cusiana y Cupiagua. Si se calcula en dólares, el precio de la acción de Ecopetrol ha caído 55 por ciento. Es posible que las utilidades del 2015 no lleguen a los 3 billones de pesos. Y por ese mismo tubo se vaya la disminución de las regalías. Para no hablar de Reficar…

El presidente de Ecopetrol Juan Carlos Echeverry ha comenzado a zurcir la Asamblea General de Accionistas del 31 de marzo. Por primera vez en un aviso de citación se aclara que “no se entregará regalo, bolsa ni refrigerio por razones de austeridad”, y los asistentes tendrán que trajinar los 17 puntos agendados, con papita frita camuflada en el bolsillo. Echeverry ha hablado del recorte de personal, de la tijera cercenando los salarios y de sacar barriles rápido, mijo, porque lo que se necesita es caja.

Hubo un tiempo en el que el gigante reloj del edificio principal de Ecopetrol, en la Carrera 13 No. 36 - 24 de Bogotá, era un ícono urbano. Hoy, no está sino el hueco. No hablemos de alegorías.

Carlos Gustavo Álvarez G.
Periodista
cgalvarezg@gmail.com

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