Carlos Gustavo Álvarez

Las amas vuelven a casa

Carlos Gustavo Álvarez
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
julio 19 de 2013
2013-07-19 01:27 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/22/56cb679eb2280.png

Hace varias décadas, el feminismo comenzó a estrangular un concepto que estaba en la base de su propia lucha: ama de casa. Wikipedia define así a la mujer “que tiene como ocupación principal el trabajo en el hogar”. No había frontera con la absoluta servidumbre.

Sin remuneración, del ama de casa se esperaba todo a cambio de un sostenimiento masculino, que era el espejismo de la felicidad.

En el centro del sacrificio estaba la abnegación, cuyo significado es literalmente “negarse a sí mismas” en aras de la familia tradicional, “especialmente para proteger a los hijos”, remata la enciclopedia digital.

Liberado de las cadenas seculares, un grupo creciente de mujeres se lanzó a tomar lo que le habían negado: derechos, acceso al estudio y al trabajo, voz y participación, conciencia de género.

Pero no se desprendieron de la casa. Quedaron con los dos roles, una exigencia que solamente ellas podían cumplir, ante la flojera que siglos de cultura torcida habían empotrado en los hombres.

Los vaivenes del mercado laboral han llevado a muchas a ser con la billetera lo que eran en el ámbito doméstico: las jefas del hogar. Los machos han visto cómo se invierte su papel de mandamases. Y muchos han aceptado el cambio de funciones en aras de la armonía del hogar. Amos de casa.

Hay, sin embargo, un número de mujeres que ha iniciado el camino de regreso. Un artículo de The New York Times señalaba cómo algunas, incluso, ya no quieren que su vida familiar se supedite a sus carreras y a su trabajo. Buscan salirse de esa bipolaridad “para ser mujer por algunas horas, no una trabajadora y no una mamá, ni ningún otro título”.

Para quienes buscan más vida familiar, hay una razón que fuerza el cambio: los hijos están creciendo solos.

El cuento de la calidad y no la cantidad de tiempo es confortable. Pura paja. “¿A qué hora se crecieron?”, suelen preguntarse padre y/o madre, luego de concienciar que el trabajo los absorbió por completo. La respuesta es: en un abrir y cerrar de ojos.

Un día el bebé que conducíamos de afán al parvulario es un adolescente barbado y extraño. Sus amistades flotan en esferas a las que no pertenecen sus padres. Y tiene contigo la relación que cultivaste: un vínculo monetario, una manía de señuelos materiales, que así has comprado a tus hijos durante toda la vida.

El teletrabajo, las opciones del emprendimiento independiente y la pertenencia a empresas que son Best Place To Work, y a las que no les interesan empleados con familias desgarradas, son algunas de las alternativas de las amas que están regresando a casa.

Carlos Gustavo Álvarez G.

Periodista

cgalvarezg@gmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado