Carlos Gustavo Álvarez

Bichos exprés

Carlos Gustavo Álvarez
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
mayo 24 de 2013
2013-05-24 02:06 a.m.
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De mi amigo sabía que era emprendedor, con olfato de oruga para los negocios y visión de insecto para saber dónde invertir. Por eso no me extrañó recibir su invitación para inaugurar un restaurante en la zona rosa.

La tarjeta parecía hecha en hojaldre o alas de mariposa, y cumplió a cabalidad el mensaje de Misión Imposible, de destruirse en unos cuantos segundos. Alcancé a recordar la dirección y el lema del lugar: “Un nuevo concepto en nutrición”.

Allá me aparecí. El letrero del establecimiento estaba estratégicamente cubierto. Había mucha gente. En el vestíbulo, la foto de un hombre que figuraba como santo patrono del lugar: José Vicente Delgado Gómez.

Busqué rápidamente en Google. Entomófago.

Me tranquilicé. Imagínense que el cuadro fuera de Hannibal Lecter…

Luego de la espera a la que nuestro particular sentido colombiano de la puntualidad nos obliga, dos horas después apareció mi amigo. “Les agradezco mucho que hayan venido”, dijo. Aplaudimos.

“Hasta ahora hemos visto a los insectos como bichos, como alimañas destinadas a perecer bajo la suela de nuestros zapatos”.

Todos pensamos que la presentación había sido preparada por un asesor de comunicaciones. O por un entomólogo.

“El aumento de la población, las guerras, y pandemias como la escasez y la pobreza están obligando a la humanidad a buscar nuevas fuentes de nutrición”, agregó. Luego explicó que para obtener un kilo de carne de res son necesarios 8 kilos de forrajes.

En la cocina había agitación. Como un tremor de zumbido y aleteo.

“Vamos a lo que vinimos”, exclamó ante un público expectante, y de verdad hambriento, pues ya se sabe que las largas esperas lo llevan a uno a comerse lo que le den.

“¿Quiénes han probado hormigas culonas?”, inquirió.

La pregunta desconcertó en términos de género, porque esto de la silicona ha tergiversado las cosas. Solo unos pocos levantamos la mano.

Y como en un acto de magia comenzaron a salir los enviados del catering, con platos humeantes y bebidas esponjosas, en medio de la banda musical de “Bettlejuice”.

Mientras ponían las viandas en las mesas, algo se le escuchaba a mi amigo: “más de 1.900 especies de insectos son consumidas por 2.000 millones de personas”.

“Solo les recomiendo no comer moscas de la sopa ni cucarachas extraviadas que les despierten la entomofilia -dijo-. Solo se puede si son larvas”.

Comimos excretas del cucarrón del maní, langosta, gusano de seda y grillos, pero no Pepe ni Andrés.

También molongo. Picada de bichos, preparada con moscas de la carne, hormigas culonas, mojojoy, gusano de seda y termitas.

Al salir, el letrero lucía rutilante. “Bichos exprés”.

Ahora éramos entomófagos. Lo que hace uno por los amigos.

Carlos Gustavo Álvarez G.

Periodista

cgalvarezg@gmail.com

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