Carlos Gustavo Álvarez

Buenas noches

Carlos Gustavo Álvarez
Opinión
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
abril 26 de 2013
2013-04-26 03:08 a.m.
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Todas las entrevistas que concedió la deidad digital, Arianna Huffington, terminaron en una bienaventuranza que, tal vez, ni ella misma pudo cumplir en Bogotá, asediada por la sociabilidad incontinente que nos caracteriza: hay que dormir bien.

“Soy una evangelista a la hora de desconectarme, desestresarme y dormir más –dijo–, todas cosas muy importantes que están amenazadas por la cultura de la hiperconexión”.

La fundadora del paradigmático The Huffington Post está atrapada en una paradoja: si la tecnología ha de servir para liberarnos y vivir mejor o si bit a bit está anillando una cadena para esclavizarnos.

La misma Arianna pasa el día con cuatro Blackberry y su computador cambiando las nociones conocidas del periodismo, pero no duerme con monitores ni pantallas y apacigua el Smartphone lejos de su cabecera.

Poco a poco hemos ido perdiendo la noción de dormir bien. Primero, porque extendemos impune y ansiosamente nuestras horas de vigilia, y segundo, porque violamos con saña el lugar destinado para ello. La idea de dormitorio como un lugar reservado para el sueño y el descanso –dotado de una escenografía bucólica que el mercado especial de camas, sábanas, persianas, colchones y perendengues atiende con sofisticación– es más bien una quimera.

Porque allí hemos ido admitiendo una cantidad inesperada de intrusos. El libro bendito es uno de ellos. De leer en la sala nos fuimos a la cama, importunando cónyuges con la lucecita y el paso de las hojas.

Allá llevamos el radio y el despertador, el iPod, y acordamos con la pareja hospedar el televisor y el aparato para grabar y ver programas, con la única fortuna que el distractor terminó convirtiéndose en somnífero.

Todos los dispositivos mencionados nos mantenían, sin embargo, en la isla ecuménica del ocio. Hasta que aparecieron computadores, celulares e Internet, y el trabajo y las responsabilidades se convirtieron en una servidumbre de 24 horas.

¡Existen el Gran Hermano y la Habitación 101! Redes sociales y mensajes, llamadas y aplicaciones están siempre sonando, alumbrando, reclamando y perturbando el reposo de guerreros y guerreras. Nos han robado el sueño, que es un regalo de Dios, y hoy estamos durmiendo menos que las jirafas, angustiados y con el sobresalto que fuerza la pitadera de los aparaticos.

¿Cómo nos están afectando el mal y el corto dormir? Habrá quien diga que nos acostumbramos a todo, pero con la mano en el corazón reconozcamos que gran parte de la salud y de la felicidad terrena se cifran en una buena noche.

La evangelización de Arianna sobre la potencia de ese bálsamo nació de un patatús que le ocasionó el no poder desconectarse. Vamos a la cama, desconectados, que hay que descansar.

Carlos Gustavo Álvarez G.

Periodista

 cgalvarezg@gmail.com

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