Carlos Gustavo Álvarez

Consumo y cultura

Carlos Gustavo Álvarez
Opinión
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
febrero 18 de 2016
2015-02-06 03:29 a.m.
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Fue necesaria la aparición de Bogotá Beer Company para que los colombianos nos diéramos cuenta de que aunque lleváramos más de un siglo tomando pola, no teníamos una cultura de la cerveza.

Y aunque la afirmación resulte debatible, y se pueda desbocar en los terrenos de quienes juzgan ciertos festivales literarios como entretenimiento y no como cultura, no hay que pararle bolas a ese galimatías.

Quiero decir simplemente que comer o beber en la cantidad que sea no conduce necesariamente a una cultura de la comida y mucho menos de la bebida. Bogotá Beer Company aportó, en ese sentido, no solamente las agrias, sino todo un contexto sobre su historia, los estilos de cerveza, la forma de degustarla y una variedad de sabores, que le explican al cliente quienes lo atienden y le complementan con un folleto informativo, por si quiere enterarse un poco más de lo que baja espumoso por su gaznate.

Todo lo anterior puede ser insólito para los fabricantes de productos masivos, a quienes les importa mucho más, y por obvias razones, el consumo. Pero no hay que saber mucho de marketing para entender que la sociedad en que vivimos está compuesta de nichos de mercado, de segmentos que pueden y tienen con qué pagar algo más que el producto básico en su forma más elemental.

Eso nos pasó durante décadas con el café. Hasta la llegada de Starbucks. Hoy se puede degustar en las tiendas de esta multinacional, que se multiplican en Bogotá, tipos de café de distintos países, con toda la orquestación propia de la tienda. Hay máquinas, explicaciones de las personas que atienden, tipos de tazas y en fin, algo más que pasar el agua caliente por un filtro con café.

La presencia de ‘Starbucks’ en Colombia se debe en parte al Grupo Nutresa, al que la Superindustria le acaba de aprobar la compra de El Corral. Con las hamburguesas pasa lo mismo que con la cerveza y el café. Y es por la misma vía de los lugares paralelos y alternativos que muchos clientes están probando una hamburguesa diferente a la congelada, con otro tipo de aderezos y preparaciones que escapan al tiempo tiránico de la hamburguesa masiva.

Nutresa puede extender a El Corral la posibilidad de atención a otros nichos de mercados. Y por qué no, intentar lo que vienen ofreciendo muchas de las nuevas propuestas de hamburguesas: que diversos tipos de carne se muelan y aderecen antes de ser asados, para que el cliente tenga una opción de sabor que trascienda el refrigerador.

La oportunidad de Nutresa, como nuevo dueño de El Corral, tendrá necesariamente que atreverse con la creatividad, pues en el mercado de comidas vienen triunfando novedades como el restaurante ‘Al agua patos’, en Bogotá, cuyo éxito en un mínimo espacio de tiempo es francamente admirable.

Podría uno andar por ahí haciendo la reflexión para otros productos como los chocolates y los helados, categorías ambas en las que tenemos mucho por hacer. Para no hablar del pollo. Una nueva cultura de comer y beber servirá también para sacudir el mercado y que, al fin y al cabo, ganen diferentes consumidores y quienes los satisfacen.

Carlos Gustavo Álvarez G.
Periodista
cgalvarezg@gmail.com
 

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