Carlos Gustavo Álvarez

Carta al Rey

Carlos Gustavo Álvarez
Opinión
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
junio 26 de 2014
2014-06-26 11:56 p.m.
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Vos no sabés, mi Príncipe querido, cómo me complace que te hayan ascendido a Rey, y que ahora seás Felipe VI.

Vos que sos tan buena persona y tan sencillo, aunque un poco inalcanzable por el tamaño de vara de premio que tenés.

Igualito a tu papá, don Juan Carlos, al que quién le iba a decir ‘Juanca’, como a ‘Juanpa’, porque va y le contestaba “¿por qué no te callás?”, y tocaba cerrar el pico sin chistar.

No creás, pues, que me tomo esta confianza por estar más contento que hámster en rodadera por culpa de lo bien que le está yendo a la selección Colombia en Brasil.

Vos debés estar de catre por la eliminación de España cañí. Y para no gastar los caracteres tan escasos que me dan en Portafolio, voy a tratarte a vos con el hipocorístico Pipe, como le decimos aquí a Bueno y a Socarrás.

Pero no se crea que es por falta de respeto, que no soy un igualado y entiendo que trono es trono y uno no se vuelve Borbón de un día pa’ otro.

La cosa, Pipe, es que por allá está el Tesoro Quimbaya. Y yo quiero pedirte formalmente que nos lo devolvás, hombre. Resulta que a un presidente colombiano, llamado Carlos Holguín, le dio por regalarle a la reina María Cristina de Habsburgo, de la que estaba tragado –según Óscar Alarcón–, no una carga de macrolingotes, sino 123 piezas de oro y cerámica que por allá se quedaron. Y antes de que te demande la Academia de Historia del Quindío, yo te pregunto, hombre, Pipe: ¿por qué no nos las devolvés y todos contentos?

Para agilizar el asunto, tenemos en España unos señores embajadores como Fernando Carrillo y su querida esposa, a quienes vos te encuentras cada rato en el colegio de las infantas, en esas reuniones de padres de familia que bien jartas sí son.

Fernando va a enviarnos un tesoro, que mejor dicho, un museo, con 691 piezas que ustedes nos repatriaron.

Pero es que el Tesoro Quimbaya es oro puro, Pipe. Imaginate lo bonita que se vería esa exposición de poporos, balsitas y dijes aquí en Medellín, donde no tenemos que rescatar, ni restaurar, ni recuperar, ni rehacer la ciudad como en Bogotá, y vamos a cuidar los precolombinos como a la gorda de Botero.

No te quito más tiempo, Pipe, porque bien ocupado sí debés estar. Se te acabó la paseadera y el patatín patatán con el jetset que se derrite por tenerte a vos y a Letty en cuanta guachafita organizan. Toca remozar, qué digo, reorganizar la Monarquía de acuerdo a estos tiempos de ahorita mismo, poniéndole cuidado a la situación económica, a los que quieren abrirse del parche nacional y ponerte a vos de patitas en la calle de Alcalá, que es como Junín, con Letty, infantas, Iñaki manilargo y hermanitas. .

Cuídame a doña Sofía, Pipe, que esa señora es un tesoro. A tu papá, SM, mis respetos. Y aquí quedamos esperando el Quimbaya, porque vos, Pipe, sos un príncipe. Qué digo, ¡Rey!

Carlos Gustavo Álvarez G.

Periodista

cgalvarezg@gmail.com

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