Carlos Gustavo Álvarez

Compliquemos lo simple

Carlos Gustavo Álvarez
Opinión
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
septiembre 05 de 2014
2014-09-05 02:34 a.m.
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La empresa Simple, que permite realizar los pagos de seguridad social con el uso de la planilla única para compañías e independientes, actualizó su plataforma de transacciones.

En este delicado tema, que constituye un dolor de cabeza para miles de personas, resultan favorables los avances logrados en código de barras, vencimiento de planillas, pagos futuros, soportes y comprobantes de pago, planillas para todo el año y correo electrónico con planilla disponible para pago.

Me entero por un correo que me envía mercadeo@pagosimple.com, el primero de septiembre. Cuando miles de usuarios y cientos de empleados de la empresa en todo el país comenzamos una segunda semana de agonía por cuenta de ese fantasma en el que las entidades descargan sus ineficiencias: el ‘sistema’.

Hay que decir que ese asunto de liquidar la planilla y precisar los aportes sigue siendo un intríngulis para la mayoría de las personas. Gran parte del universo innumerable de ‘independientes’ dependemos de la presentación de la planilla para tramitar el pago de nuestro trabajo. Desde los asesores encopetados hasta las señoras del servicio doméstico. Quien se meta a prestar ese servicio debe cumplir dos condiciones irrevocables: hacer sencillos sus procesos y brindar asesoría y pedagogía permanentes que impidan la pérdida del valioso tiempo de sus empleados y usuarios. Y evitar, por todos los medios, la interrupción en la prestación de sus servicios, conscientes del daño que causaría un bache en las finanzas escasas de gran parte de los cotizantes.

La migración del ‘sistema’ demandó el cierre de oficinas los días 22, 23 y 24 de agosto. Simple atiende los sábados.

Se perdieron dos días. El lunes 25, la multitud de usuarios represados congestionó las dependencias. Fue imposible atenderlos. Es decir, adecuadamente y a todos. ¿La causa?, el ‘sistema’ estaba presentando fallas.

El martes 26 acudí a la sede de la Calle 116. Jamás había hecho fila, siempre, desde hacía año y seis meses, me habían atendido como a un príncipe. Había una operaria atrancada con el bendito ‘sistema’ y una fila impaciente.

No hubo forma de responder a esa demanda. Nos asignaron unos turnos irrisorios, sobre todo para quienes habían recibido fichas similares el día anterior.

El asunto fue así toda la semana. A los usuarios, ya desesperados, nos decían que el trámite se podía hacer por internet. No lo logré. El lunes primero de septiembre estuve temprano en la oficina de Cafam, La Floresta. Ya estaba llena. Por ocho puestos de atención respondían dos, tres personas. Las demás llegaban a las 11. Una amable, pero desesperada operaria me entregó la planilla. La pagué. Me la devolvieron en la empresa porque aparecía ‘guardada’, no ‘pagada’. En internet figuraba como ‘en línea’. Termino la columna y me voy a hacer cola…

Queda comprobado un asunto que atraviesa la lógica de muchas entidades: que las soluciones no se implementan desde el punto de vista del usuario. Y que a las alternativas telefónica y de internet les falta mucho para ser una solución real a la demanda masiva. Está pasando con la cita para tramitar la Libreta Militar. La gente dice: “por eso estamos cómo estamos”. Así de Simple.

Carlos Gustavo Álvarez G.
Periodista
cgalvarezg@gmail.com

 

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