Carlos Gustavo Álvarez

Ganarás el pan con un click

Carlos Gustavo Álvarez
Opinión
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
septiembre 11 de 2015
2015-09-11 04:19 a.m.
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Países y personas radican en el trabajo una de sus columnas vertebrales. Hay prosperidad cuando hay mucha gente en el mercado laboral, habilitada para fungir el mantra del capitalismo: el consumo. Conceptos como pleno empleo figuran en cualquier programa de gobierno y el desempleo es el Armagedón que hay que conjurar. Y hay quienes siguen creyendo que la relación + estudio + trabajo + ingresos es una fórmula infalible.

¡Qué gran enredo es el trabajo y su carnal, el empleo! Primero, porque no nos gusta trabajar. A esa conclusión llegó una encuesta de Gallup, hecha a 230.000 empleados de 142 países. Únicamente el 13 por ciento se siente a gusto con lo que hace. La mayoría, no solo se ajustan a la maldición bíblica, sino que son fieles a que la naturaleza humana repele el camello.

Pocos gobiernos como el del presidente Juan Manuel Santos le han dado colosal batalla al desempleo. Pero según el profesor Hugo López, profesor de la Universidad Eafit, la calidad del empleo formal va cuesta abajo como el tango y la informalidad es una bola de nieve, como lo puede comprobar quien recorra las calles de cualquier ciudad colombiana.

En Bogotá, un estudio de poca confiabilidad cifra en casi 50.000 el número actual de vendedores ambulantes que han invadido el 20 por ciento del espacio público, con las divisiones territoriales y las condiciones que las mafias imponen a personas humildes y sin alternativa, en otra forma funesta de gota a gota. Los candidatos a alcaldes deberán solucionar este asunto, en medio de una floresta de derechos y un desierto de deberes.

Que el estudio garantice el trabajo y genere mejores ingresos, también tiene sus bemoles. Según un sondeo de Adecco Colombia, solo el 33 por ciento de quienes trabajan lo hacen desempeñando algo relacionado con su profesión. El 65 por ciento hubiera preferido estudiar una carrera distinta a la que un poco más de la mitad de los encuestados eligió, porque era un sendero para ganar billete. El esfuerzo de muchos se parece al de Sísifo, pues luego de subir la montaña empujando la piedra para obtener un título, esta se les devuelve en la pesarosa consecución de un trabajo. Las discriminaciones sociales y raciales están a la orden del día, y la meritocracia sigue siendo un Quijote, que ojalá algún día se imponga a esos molinos de huracán.

En ese contexto brumoso, alumbra la economía digital. En ‘los maestros de internet’, una experiencia de marketing por la red, creada por dos visionarios colombianos, Luis Fernando Barón y Álvaro Mendoza, está representada la batalla entre la economía restringida del pasado y el auge de los negocios en línea, abiertos para todas las personas sin restricciones de género y edad. Algo parecido a lo que está ocurriendo con la propuesta de Uber. Hay vidas que se están transformando con negocios rentables, sin horarios, desde cualquier parte del mundo, sin grandes capitales, con buenas ideas y, sobre todo, sin tener que ser fulanito de tal. Esta nueva economía del comercio electrónico y el marketing digital refrescará las nociones de estudio, de trabajo y de empleo y, por supuesto, lo relacionado con el sudor de tu frente.

Carlos Gustavo Álvarez G.
Periodista
cgalvarezg@gmail.com

 

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