Carlos Gustavo Álvarez

¿Dónde está Guri Guri?

Carlos Gustavo Álvarez
Opinión
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
julio 25 de 2014
2014-07-25 01:42 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/22/56cb679eb2280.png

En la celebración de los 60 años de la televisión, ha pasado inadvertido otro cumpleaños: los 25 años de Guri Guri. Este personaje, que concebimos con Bernardo Romero Pereiro, a partir del descubrimiento de una rama genealógica derivada de El Abominable Hombre de las Nieves que procreó en La Sierra Nevada de Santa Marta, fue estrella y novedad de la telenovela Calamar, que el más importante hombre de la TV nacional dirigió y que yo escribí durante lsargos meses entre 1989 y 1990.

El país era un infierno. El ataque del narcotráfico estaba desatado y la zozobra era pan cotidiano. El año comenzó con la masacre de La Rochela, y poco a poco el terror fue desgranándose en bombas y asesinatos. En las primeras reuniones que tuvimos con Bernardo para crear la telenovela que sucediera a la exitosa Quieta, Margarita, en el horario de las 8 de la noche de Caracol Televisión, nos propusimos conservar ese espacio de recreación para un televidente que vivía en angustia. Era un reto continuar los éxitos de San Tropel y Caballo Viejo, un perfil de telenovela que fue posible por el apoyo de ese gran señor de la TV que es Diego Fernando Londoño.

Queríamos hacer un homenaje a la novela de aventuras, a Robert Louis Stevenson y Emilio Salgari. A maestros del folletín como Alejandro Dumas y Eugenio Sue. Y a la radionovela que tuvo expresiones de brillo como Kalimán y Arandú. Tendríamos un narrador. Héroe. Antagonista. Doncella. Un misterio: el medallón de Calamar. Los mejores actores: Judy Henríquez, Carlos Muñoz, Armando Gutiérrez, Margarita Rosa de Francisco, Jairo Camargo, Humberto Dorado, César Mora, Teresa Gutiérrez…

El 12 de junio de 1989 comenzamos a navegar Calamar. Era la primera, y fue la única telenovela de aventuras de la TV colombiana, un producto familiar, especialmente destinado a los niños. Para ellos fuimos trabajando la presencia de un personaje no humano, más criatura tierna que figura de espanto. Estaba la inspiración de ET y los riesgos de una marioneta maravillosa como ALF.

En Estados Unidos se fabricaron los dos módulos de un muñeco peludo, que se bautizó como Guri Guri. Allí se metió un enano, cuyo oficio básico era mover las manos y caminar aparatosamente. No había forma de que moviera la boca, para representar la voz que generaba Moisés Angulo. La criatura apareció una noche en la casa de Sir Longfellow (Humberto Dorado), ante la mirada atónita de El Cortico, que no era otro que el hoy famoso escritor Juan Esteban Constaín en versión niño.
Bajo las luces del estudio, el pequeño hombre ardía en el cuerpo de Guri Guri. Había que sacarlo cada cierto tiempo de su punto de ebullición y rehidratarlo. Ni qué decir cuando lo llevaron a grabar exteriores en el Cabo de la Vela… Guri Guri se convirtió en muñeco de felpa.

Guri Guri es uno de las 10 figuritas animadas y El Esqueleto (que interpretaba Jairo Camargo) es uno de sus 10 personajes inolvidables en la historia de la TV colombiana. No sé dónde esté ahora el muñequito. Con su cabeza peluda y sus ojos tiernos.

Habrá, digo yo, quien no lo haya olvidado…

Carlos Gustavo Álvarez G.
Periodista/ cgalvarezg@gmail.com

 

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado