Carlos Gustavo Álvarez

Mundial Sub-20: nuevos estadios, nueva cultura

El Mundial Sub-20 está concebido en un entorno de paz. Busca atraer a un público familiar.

Carlos Gustavo Álvarez
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
mayo 20 de 2011
2011-05-20 02:14 a.m.
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La realización de la Copa Mundial Sub -20 de la Fifa Colombia 2011 dejará ocho estadios transformados y habilitados como escenarios de competencia global. Quienes están comprando aceleradamente las boletas para los 52 partidos que se realizarán desde el 29 de julio en Bogotá, Barranquilla, Cali, Medellín, Cartagena, Armenia, Pereira y Manizales, comprenderán esa epifanía cuando ingresen al templo. Junto a la revolucionaria infraestructura de nuevos camerinos, salas VIP y V-VIP, y de prensa, centros de medios, cabinas de transmisión y áreas médicas, y el control de todo desde un puesto de mando unificado, verán dos significativos cambios para los aficionados: sillas en todas las tribunas y la ausencia de mallas penitenciarias que los separen de la cancha. Semejante apuesta de convivencia pacífica y  fair play  introduce a Colombia en el circuito de una nueva cultura.

Hace parte, con la denominada Ley del Fútbol, de un intento por ponerle orden al asunto, tanto desde el punto de vista administrativo de los clubes, como desde la actitud de los hinchas y las barras, que con el estropicio de sus acciones viscerales han desterrado de los estadios a la gente indefensa. El Mundial Sub-20 está concebido en este nuevo entorno de paz.

Busca atraer a un público familiar, desprevenido, sentar cómodamente a una abuelita y a un nieto a mirar el devenir de la pelota, con la certeza de salir indemnes, con ganas de volver y de ser accionistas de los equipos, abonados de una silla vitalicia.

No habrá olas verticales ni horizontales, y el furor y la iracundia tendrán que canalizarse por una vía diferente del puñal y del botellazo. ¿Estamos preparados para esta nueva cultura del fútbol? ¿Todos juntitos y felices para ver Mali contra Corea, pero tanqueados de combustible bárbaro cuando jueguen Nacional y Millonarios?

Con esta celebración, con esta inversión cuantiosa del gobierno y de las ciudades, Colombia apuesta a trascender los ritos más básicos del fútbol y a llenar estadios desde Barranquilla hasta Cali sin aportar ni heridos ni finados. Es un reto de grandeza. La violencia en el fútbol es una extensión de la intimidación acerada de nuestra sociedad, del rigor que representa para los jóvenes su estigma de no tener futuro. Hay que atacar el problema en sus raíces, sin dejar de podarle la hojarasca.

La solución atañe a la penalización severa de los violentos y a una pedagogía mediática. Hay que saber quién está en cada lugar del estadio, y qué clase de persona es, por la vía de la carnetización y por el escaneo detallado de los asistentes. Vamos a crecer con el Mundial Sub-20. A comenzar a ser mayores de edad. A dejar de portarnos como ‘pelaítos’ malcriados.

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