Carlos Gustavo Álvarez

El ‘Pepe’ y el Papa

Carlos Gustavo Álvarez
Opinión
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
marzo 06 de 2015
2015-03-06 03:56 a.m.
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Nacidos en las capitales de Argentina y Uruguay, separadas por una distancia de 204 kilómetros en línea recta sobre el Río de la Plata, dos personajes latinos han traído al mundo una nueva forma de liderazgo: Jorge Mario Bergoglio y José Alberto Mujica Cordano.

El máximo jerarca de la iglesia católica decidió identificarse nominalmente con San Francisco de Asís, modelo universal de humildad y compromiso con los pobres. La alegoría resultaba oportuna para enjabonar la imagen de un vaticano opulento, asociado a escándalos bancarios y pederastias profusas, deshonras que Francisco rápidamente abordó con acciones pertinentes, discursos comprensibles y un ejemplo de vida visiblemente franciscana que fascinó a fieles y medios de comunicación.

Mujica acaba de terminar su primero y único periodo de gobierno, que luego de cinco años lo ha dejado como lo encontró, como se sostuvo y como fue reconocido: el presidente más pobre del mundo. No es un ardid publicitario. ‘Pepe’ se declaró siempre campesino, vivió con su esposa en un rancho modesto, no usufructuó avión presidencial, donó el 90 por ciento de su sueldo a causas sociales, y desde la Plaza de la Independencia hasta sus vacas se movilizó en su Volkswagen azul cielo 1987. Sus discursos y declaraciones, como las del Papa Francisco, son consultados permanentemente, sobre todo porque implantan una visión del mundo cansada del abuso del poder y de las pisadas de elefante con las que un capital concentrado y creciente aplasta una urgente semilla de equidad y el cuarto de ambiente que nos queda.

‘Pepe’ y el Papa plantean a los estudiosos del liderazgo una noción contraria a la que sostiene a personajes camuflados en su imagen, más preparados que un kumis y maquilados como productos del hipermercado de las figuras públicas. Se trata de la lucha de la naturalidad contra la impostura, del ‘yo soy así’ versus el figurín, de una exposición irreductible de la franqueza en contra de la pericia camaleónica. Y por supuesto, de un ejemplo fehaciente de acciones de vida cotidiana, pues un comportamiento vale más que mil palabras.

Es posible que de eso tan bueno no den tanto. Alguien puede estar desplegando su risa socarrona o su lástima feroz con el columnista por exhibir tan alto grado de ingenuidad. ‘Pepe’ y el Papa serían criaturas tan ficticias como las que pretenden zaherir. Al fin y al cabo, el modelo edénico se vuelve tan premeditado como los otros, pues sin necesidad de leer a Daniel Estulin hay poderes inasibles que controlan nuestras vidas y nos hilan como marionetas. Por otra parte, estos líderes francotes y frenteros también meten la pata verbal, como ha ocurrido en casos mínimos de los mencionados.

Este año hay elecciones de gobernadores y alcaldes colombianos, comicios territoriales que como bien señaló Jaime Castro, “nuestros actores de la vida política quieren nacionalizar y presidencializar”. Una legión de candidatos y sus asesores van a buscar por distintas vías y mensajes el favor de los ariscos electores. Bien les haría saber quiénes son realmente y qué pueden y deben representar, antes de ponerse la máscara que el ‘Pepe’ y el Papa se han negado a llevar.

Carlos Gustavo Álvarez G.
Periodista
cgalvarezg@gmail.com

 

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