Carlos Gustavo Álvarez

#pongamonoslacamiseta

Carlos Gustavo Álvarez
Opinión
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
julio 11 de 2014
2014-07-11 12:40 a.m.
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Acudí con un kit de bebé donde los Gutiérrez, llamado por el anuncio del nacimiento de su hijo menor.

Cuando le pedí al celador que me recordara el número del apartamento, me dijo:

--Tranquilo, que no se pierde el señor.

Efectivamente. La puerta estaba pintada con los colores nacionales. Tenía pegado un afiche de la Selección Colombia y un enorme #graciasmiselección.

La señora de la casa me abrió con el neonato en los brazos.

Lucía una camiseta amarilla Adidas mujer performance talla XL, por aquello de la lactancia. Y el niño estaba arropado en una bandera de Colombia y con un gorrito tricolor terminado en capullo.

--Por favor, Marta --le dije impresionado--. No tenías por qué ponerte la camiseta para recibirme.

--No, si no nos la quitamos desde el 4 de julio, hermano --me dijo Jorge, su marido, que apareció con una camiseta visitante color university red.

De su mano, la niña mayor, Rosa María, que llevaba una camiseta Selección Colombia niños láser y zarandeaba un banderín de Alemania.

Al ver el peinado de Jorge, me acordé de Gokú, el de Dragon Ball Z. Las puntas se movían con vida propia. “Cómo estás de Cuadrado”, le dije.

Nos abrazamos calurosamente, mientras yo comprobaba la veracidad de los días transcurridos con #lacamisetapuesta. No quise preguntar si se la quitaban para dormir.

--Estamos llenos de orgullo, compadre, por esta Selección.

--Orgullo… ¡todo!, querido Jorge --le dije--. Pero pilas, porque también pueden estar llenos de ácaros.

--La Selección nos regaló una nueva Colombia --dijo Marta.

--¡La Patria que nos parió! --expresó entusiasta la niña Rosa María.

--Estuvimos desde temprano en el Parque Simón Bolívar para ver a nuestros héroes --dijo Marta, y señalando a quien mecía en cucharitas--: Y llevamos a James Falcao porque el nené tenía que vivir ese momento histórico.

--Fue una emoción inédita --dijo Jorge--. Ojalá pudieras contarla en tu columna.

--Claro -dije.

--Si hasta bailamos el ras tas tas. Póngalo, mi vida --le dijo a Rosa María, a quien también llamaban ‘la Péker’.

La niña activó el minicomponente. Y de los speakers comenzó a salir una tonada contagiosa.

Fue entonces cuando la familia se alineó frente a mí y comenzaron a menear el Ras Tas Tas del Cali Flow Latino.

“Cómo así que cómo fue ¡Colombia! --cantaba Jorge--. Como así que como fue ¡ehh!”.

Y luego los cuatro, qué digo, los tres, respondieron: “¡Ras tas tas, tas tas! ¡Dice! Ras tas tas tas, tas tas”.

“¡Cante, compadre!, me dijo Jorge, a mí, que el único tas tas que conocía al ras era el del billar.

Luego caminó en cuatro de shoke como Armero.

Al despedirme, y dar un beso a James Falcao, me contaron que en la oficina de Jorge están invitando por redes sociales a los miembros del Congreso que se posesionan el 20 de julio a que lo hagan con la camiseta de Colombia puesta en señal de #graciasmiselección y compromiso patriótico de verdad. Comprada por ellos y no por el Tío Erario. No sé si también les pidan que bailen el ras tas tas ¡ehh!

Carlos G. Álvarez G.

Periodista / cgalvarezg@gmail.com

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