Carlos Gustavo Álvarez

¡Taxi! ¿Taxi?

Carlos Gustavo Álvarez
Opinión
POR:
Carlos Gustavo Álvarez
marzo 20 de 2015
2015-03-20 12:54 a.m.
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La forma como se ha manejado el lío creado por Uber en Colombia es uno de esos casos de fallida resolución o lo que en el lenguaje de las pirinolas correspondería al ‘todos pierden’.

No acierta la autoridad ante un oligopolio, amarrada al anacronismo de una regulación que no contempla las contundentes realidades tecnológicas y no puede concretar la obligación de brindar calidad de vida a los ciudadanos. Fallan los taxistas, el eslabón más débil de un modelo de negocio impúdico, que terminan reaccionando con manifestaciones primarias.

Pierde Uber por haber creado ‘una nueva categoría de transporte’, apreciada por buen servicio, seguridad y facilidad de acceso, según explican los ‘socios-conductores’ en representación de 5.000 hogares colombianos. Resultan como pintados en la pared millones de usuarios, que no tienen mecanismos para influir en la solución de los problemas que los afectan. Y el señor Uldarico Peña, legendario gerente –dueño de Radio Taxi Aeropuerto y Taxis Libres–, vuelve a quedar como el Leviatán amarillo…

Tratando de ordenar el galimatías, se podrían analizar varios asuntos. Una parte de los conductores de taxis se está tirando ese modus vivendi gracias a una serie de comportamientos antisociales, que tienen a los usuarios con la piedra afuera. Formular la pregunta “¿para dónde va?”, poner condiciones, mantener el carro como una cochera, alterar o esconder los taxímetros, ocultar las credenciales y tarifas, activar los decibeles de músicas estentóreas, son algunas de las facilidades ofrecidas para que los pasajeros busquen desesperados otras opciones no muy difíciles de implementar. El servicio se ha deteriorado ostensiblemente en Bogotá, donde no hay control ni autoridad. Esa mala fama se ha esparcido como lava viciosa, manchando al gremio en otras ciudades, lo que resulta particularmente injusto.

He tenido oportunidad de conocer y disfrutar el modelo que viene desarrollando Taxis Libres Cali S.A., mejor conocidos como ‘Los 4’. Y apreciar que la mejor forma de competir, que no de combatir, con alternativas como Uber es prestando un servicio excelente. La empresa, única certificada del país con ISO 9001, optó hace ya varios años por la diversificación de su oferta de transporte. Todo soportado en una descrestante estructura de tecnología y aplicaciones (90.000 seguidores en twitter) y una cultura de servicio al cliente propia de un verdadero CRM.

Al servicio Premium pertenecen cerca de 200 conductores (tres mujeres), un porcentaje todavía mínimo de los cerca de 10.000 taxistas que puede tener la empresa en Cali. Al timón va personal uniformado con camisa azul y corbata amarilla, que todas las semanas tienen la obligación de asistir a capacitaciones para ser mejores choferes, pero, sobre todo, mejores personas. Los automóviles de esa élite están limpios, incluso del ruido ensordecedor de los parlantes. Para mitad de este año, según me cuenta el gerente comercial, Luis Fernando Ibarra, el servicio dará un paso hacia la facilidad de recibir el pago con tarjetas. Todo por los mismos pesitos...

‘Los 4’ están haciendo realidad una cultura que enunció hace poco, ¡quién lo creyera!, el señor Uldarico, al comentar que el trabajo de taxista se volvió “un escampadero”: “necesitamos un decreto para formar profesionalmente a los prestadores del servicio”. Cójame ese trompo en la uña.

Carlos Gustavo Álvarez G.

Periodista

cgalvarezg@gmail.com

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