Carlos Holmes Trujillo García
columnista

‘Agenda Empresarial 2018 - 2022’

El paso de los empresarios debe ponderarse. Especialmente, porque se da en un clima de incertidumbre y desesperanza.

Carlos Holmes Trujillo García
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
diciembre 04 de 2017
2017-12-04 08:53 p.m.
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El Consejo Gremial hizo público el documento, que lleva como título el mismo de esta columna. Es una contribución significativa al debate, al igual que un catálogo de reflexiones y de propuestas sobre los temas de mayor importancia para los empresarios colombianos. La utilidad que tiene es enorme.

La publicación debe producir como primer efecto, estimular la controversia acerca de la política económica actual y futura. Este es un impacto bienvenido, porque debe evitarse, a toda costa, que el acuerdo Santos-‘Timochenko’ marque la agenda de la discusión nacional. Desde luego,tendrá un lugar destacado en las discusiones sobre el presente y futuro del país.Pero, en ningún caso, sería bueno para Colombia que se convirtiera en la prioridad durante el proceso político.

Resultará inevitable tratarlo, claro está, para señalar los peligros que su contenido genera a la estabilidad institucional de la Patria, la democracia y las seguridades que se requieren para conseguir que la economía crezca rápidamente. Un aplauso merece, entonces, el documento, toda vez que le dará mayor fuerza al análisis de aquellas materias llamadas a jugar un papel de primer orden en el propósito de que se crezca a ritmos altos, desafiantes, si se quiere, y estables.

Otro efecto beneficioso se desprende de las cerca de 100 propuestas dejadas en consideración de los colombianos, con el fin de que se discutan ampliamente. Estimula mucho, por otra parte, que el telón de fondo sea visualizar una ruta hacia la productividad y la competitividad de la economía colombiana.

Mucha razón tiene el Consejo Gremial al llamar la atención sobre el hecho de que el crecimiento que se ha tenido obedece a la acumulación de factores, no al aumento de la dicha productividad. Por esa razón cita, en primera instancia, el informe Doing Business del Banco Mundial, con el ánimo de recordar que Colombia está ubicada en el puesto 59 entre 190 países en la materia antes señalada.

Está muy bien, de un lado, que las páginas de la agenda empresarial quieran indicar las prioridades y necesidades del sector privado. Su significado es aún mayor, toda vez que recoge el consenso de los distintos gremios que integran el Consejo, gracias a lo cual está revestido de indiscutible legitimidad. Y, de otro, porque trasciende lo sectorial para ocuparse de asuntos transversales que inciden sobre las externalidades positivas para la economía.

El paso de los empresarios debe ponderarse. Especialmente, por cuanto se da en un clima de incertidumbre y desesperanza. El momento es particularmente difícil, por múltiples razones. No hay rincón de la vida institucional que no se encuentre afectado por los males que nos agobia.

Infortunadamente, esa realidad alimenta el pesimismo. Para bien de Colombia, los voceros de todos los sectores de la producción han hecho un balance de lo que hoy se tiene, pero, en lugar de dedicarse a los señalamientos, optaron por el camino de las propuestas. Es decir, por el optimismo propio de los constructores de realidades esperanzadoras. Gracias a ellos por la voz de aliento que representa la Agenda Empresarial 2018 - 2022.

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