Carlos Holmes Trujillo García
columnista

Biodiversidad, desarrollo y ‘conservar’

Lograr el objetivo de que la economía colombiana crezca rápidamente, mínimo al 7 por ciento, de forma sostenida, exige actuar en distintos campos.

Carlos Holmes Trujillo García
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
agosto 14 de 2017
2017-08-14 08:38 p.m.
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Lograr el objetivo de que la economía colombiana crezca rápidamente, es decir, mínimo al 7 por ciento, de forma sostenida, exige actuar en distintos campos. El aprovechamiento sostenible de nuestra biodiversidad es un ingrediente clave para llegar a esa meta.

Este debe ser uno de los temas del detallado proceso de concertación, con la participación del sector productivo, las autoridades regionales, la comunidad internacional y la academia, en el espacio del ‘Crecer’ (consejo para la recuperación empresarial y el crecimiento económico rápido), que debe crear y convocar el próximo gobierno.

De lo que se trata es de poner en marcha una estrategia integral de desarrollo, inspirada en la idea de la biodiversidad como fuente de desarrollo. El plan ‘conservar’ (cuidar el orden natural será crear valor ambiental y regional) debe ser el pilar de la política pública en dicha materia. Para ejecutarlo hay que partir de las obligaciones internacionales que tiene Colombia, en calidad de firmante de múltiples convenios y acuerdos internacionales.

De otro lado, es necesario definir objetivos de diversa índole. Algunos de ellos serían:
La identificación y desarrollo de fuentes bionergéticas como alternativas de energía; uso más eficiente de la energía mediante una nueva cultura de ahorro energético y patrones de consumo para el crecimiento; desarrollo de una política nacional de gestión integral y aprovechamiento sostenible de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos; estimular el nacimiento de una opinión pública bien y más informada; diseñar políticas de propiedad intelectual que reconozcan el conocimiento ancestral sobre la biodiversidad; definir un marco normativo ágil y claro que haga posible el desarrollo de actividades productivas; identificar posibles nichos de producción, como cosméticos derivados de productos naturales, insumos que sustituyan productos químicos requeridos en la agricultura y la producción pecuaria, reemplazo de la energía fósil por bionergéticos, y productos de la biodiversidad para consumo directo, en forma de alimentos, serían apenas algunos ejemplos.

Por otra parte, será necesario considerar la gran variedad de productos que tienen el potencial de nacer en la fuente de la biodiversidad marítima y costera. También hay que tener en mente los productos naturales que pueden derivarse de la biodiversidad, al igual que su aprovechamiento in situ en materia de ecoturismo y turismo, alrededor de la diversidad cultural.

La tarea es tan importante, compleja y multidisciplinaria, que amerita tener la audacia de proponerle a la comunidad internacional, organismos multilaterales, sector financiero y centros de investigación, la creación en la Amazonia colombiana del instituto internacional de aprovechamiento sostenible de la biodiversidad.

Este proyecto debería ser de inmenso atractivo para el mundo, toda vez que Colombia es uno de los países más biodiversos del planeta. No hay duda de que sería un empeño fundamental para todos, pues se está frente a uno de los grandes temas de la humanidad, de cuya evolución dependerá tanto las presentes como las futuras generaciones. Nuestro país tiene todas las condiciones para convertirse en líder de esta iniciativa y reclamar que el instituto internacional nazca y crezca en nuestro suelo.

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