Carlos Holmes Trujillo García
columnista

CASA (Centros de Acción Solidaria Anticriminal)

Las experiencias internacionales exitosas dejan la lección de que la seguridad se obtiene cuando los ciudadanos deciden contribuir a construirla.

Carlos Holmes Trujillo García
Opinión
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
mayo 29 de 2017
2017-05-29 06:50 p.m.
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Los ciudadanos reclaman seguridad. Están agobiados con el raponazo de los celulares, el hurto, el fleteo, el robo de motocicletas y de automóviles, y el impacto dañino del microtráfico en las calles de Colombia.

Actuar eficazmente contra esos delitos requiere la presencia permanente de las autoridades, buenas instituciones y capacidad técnica de respuesta.

Pero existe otro elemento indispensable, tanto o más importante que los anteriores. Se trata de la acción de la comunidad, su respaldo a las fuerzas del orden, y de la solidaridad de todos en la tarea de crear condiciones para vivir y trabajar tranquilos.

La propuesta del programa CASA (Centros de Acción Solidaria Anticriminal) persigue ese objetivo. Es un proyecto especial y de amplio alcance comunitario, cuyo fundamento se encuentra en el trabajo solidario y el cumplimiento constructivo de los deberes de la ciudadanía.

Tiene como razón de ser, igualmente, la idea de pertenencia que nace en la CASA, al igual que los mejores sentimientos de unión que se generan en ella. Por otro lado, se basa en el principio de que la política de seguridad es nacional, pero su aplicación efectiva, local. Y, también, en que la prevención social es el camino para edificar comunidades seguras.

Los principales pilares del programa son:

1. Liderazgo presidencial, del Gobernador y del Alcalde.

2.Construcción participativa.

3.Solución a la problemática local.

4.Acción tripartita de Gobierno, autoridades de policía y militares, y comunidad.

5.Cultura de seguridad ciudadana.

Esta última debe inspirarse y materializarse en la búsqueda de “cuadras seguras” , “barrios seguros” y “comunas seguras”, donde existan, para tener “municipios seguros”.
Cada uno de esos niveles tendrá distintos espacios, es decir, centros de acción solidaria anticriminal.

En las “cuadras seguras” el espacio será “conversemos sobre seguridad”; en el “barrio seguro”, la “asamblea del barrio sobre seguridad”; en la “comuna segura”, el “consejo comunitario sobre seguridad”; en el “municipio seguro” los espacios serán “cabildos abiertos sobre seguridad” y la “planeación para la seguridad”.

En cada una de las instancias mencionadas se recogerán y pondrán en marcha las iniciativas construidas participativamente y de manera tripartita.

Ahora bien, como lo que se busca es poner en marcha un programa sólido, que cree cultura y tenga vocación de permanencia, tendrá un pilar formativo desde la niñez.

Dicho pilar formativo será responsabilidad del sector educativo, a través de la realización de conversaciones pedagógicas que se llamarán “aprendamos de seguridad”.

Todas las experiencias internacionales exitosas, como por ejemplo en Australia, Inglaterra, Nueva York y Tokio, para citar solamente algunas, dejan la lección de que la seguridad se obtiene cuando los ciudadanos deciden contribuir a construirla.

Se necesitan cámaras, desde luego, pero las mejores cámaras son los ojos de la gente; se necesitan buenos sistemas de información, pero el mejor sistema de información es la colaboración de la gente; se necesita buena fuerza pública, pero la mayor fuerza contra el crimen es la prevención social que produce la solidaridad de la gente.

Por todo lo anterior, propongo el programa CASA (Centros de Acción Solidaria Anticriminal).

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