Carlos Holmes Trujillo García
Columnista

¿Conviene acabar el ‘efectivo maldito’?

Si su uso facilita el delito, resulta claro que debe analizarse si es conveniente acabar con el ‘efectivo maldito'.

Carlos Holmes Trujillo García
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
agosto 28 de 2017
2017-08-28 08:34 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/22/56cb67f8a11c9.png

La proliferación de propuestas para combatir la corrupción viaja a la misma velocidad de las noticias constantes sobre comportamientos delincuenciales, que comprometen a protagonistas de la vida colombiana pertenecientes a los más distintos sectores.
Diariamente saltan a los medios de comunicación noticias tanto nacionales, como regionales. El menú de ofertas para curar el mal es bastante variado. Y se encuentran posiciones serias y estructuradas, al igual que gritos, apenas populistas, dirigidos a dejar ecos con los que se calcula conseguir un rédito electoral en el 2018.

No obstante, en el debate se está omitiendo un tema fundamental. Se trata del papel que juega el ‘efectivo’ en el mundo de la economía subterránea. The curse of cash, libro escrito por Kenneth S. Rogoff, debería servir como animador de una controversia necesaria, mejor, indispensable para Colombia. No olvidemos que muchos de los problemas que padece la nación tienen que ver con la evasión de impuestos, el contrabando, el narcotráfico, el terrorismo, y la corrupción en todos los niveles del Estado.

El autor se dedica a abrir los ojos de sus lectores acerca de una realidad imposible de ocultar, señalando que la atención creciente, otorgada a los impactos del uso del ‘efectivo’, se debe a la preocupación de los bancos centrales relacionada con la política de tasas negativas de interés, los ministerios de Hacienda por los recaudos fiscales, y de las agencias de seguridad en virtud del movimiento masivo de recursos sucios hecho por las organizaciones criminales.

El gran mérito de la obra, que se comenta en este espacio, consiste en que plantea una tesis clara y polémica. Rogoff no vacila en proclamar que se debe descontinuar, gradualmente, el uso del papel moneda, debido a los varios efectos positivos que hacerlo tendría para la sociedad contemporánea. Entre ellos, señala el impacto favorable en la lucha contra la evasión de impuestos, por ejemplo. Las consecuencias benéficas, que enfatiza con mayor decisión, sin embargo, se concentran en el mundo del combate a la criminalidad organizada.

Lo anterior, debido al papel nefasto que el uso del ‘efectivo’ juega en el tráfico de drogas, la extorsión, el soborno a funcionarios públicos, lavado de activos y tráfico de seres humanos. Es decir, en muchas de las acciones delincuenciales que tanto afectan a Colombia.

Desde luego, los planteamientos de Rogoff contemplan las ventajas de conservarlo como medio de pago en transacciones menores, mantener los billetes de baja denominación, y reconocen el valor que le otorgan al poseedor en materia de privacidad y ejecución ágil de las transacciones. Pero, el reconocimiento de esas realidades con gran tradición, no impide que argumente, vigorosamente, en favor de la desaparición gradual del ‘efectivo’, sobre todo de los billetes de alta denominación, debido a que, buena parte de su flujo, se canaliza en los oscuros canales de la economía subterránea.

Infortunadamente, la criminalidad tiene lugar exista o no dicho medio de pago. No obstante, si su uso facilita el delito, tal y como lo evidencian los análisis de Rogoff, resulta claro que debe analizarse si es conveniente acabar con el ‘efectivo maldito’.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado