Carlos Holmes Trujillo García
columnista

Petróleo, agua y agricultura

Por la importancia del sector extractivo para la economía nacional es indispensable la concertación mineroenergética permanente.

Carlos Holmes Trujillo García
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
junio 19 de 2017
2017-06-19 07:12 p.m.
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La economía colombiana tiene que crecer a un mínimo de 7 por ciento, de forma sostenida, para que haya buena política social. Conseguirlo exige adoptar medidas que permitan dejar atrás mitos limitantes y falsos dilemas.

Existen evidencias suficientes de que es posible extraer recursos naturales no renovables, proteger el medioambiente y mejorar el nivel de vida de las comunidades.

Los casos de Chile, Noruega y Canadá, por ejemplo, lo demuestran. En el sector extractivo no hay contradicciones reales, sino complementariedades inexplotadas. El desafío que enfrenta el país, teniendo en cuenta la caída de las reservas, la exploración sísmica, la perforación de pozos exploratorios y la producción diaria de crudo, está en potencializar dichas complementariedades del petróleo, el agua y la agricultura.

Si bien es cierto que hay que actuar en el campo de la competitividad económica, dado el escenario actual de bajos precios y altos costos de operación, así como en la viabilidad de las operaciones, de cara al proceso de otorgamiento de licencias ambientales, consultas previas y consultas populares, el propósito hoy es plantear unas propuestas sobre los temas que sirven de título a este escrito.

Agua o petróleo, es un falso dilema. Lo que debe hacerse es buscar el deseable equilibrio entre ellos, dando varios pasos. En primer lugar, la creación del Fondo del Agua. Este se alimentará con la inversión forzosa del 1 por ciento que debe hacer cada empresa. Se trata de evitar la dispersión de la destinación de ese porcentaje de las compañías inviduales, y de crear un fondo con el 1 por ciento de todas para apuntarle a la financiación de megaproyectos en defensa del agua.

Se nutrirá, también, con los recursos que se establezcan como obligaciones de compensación ambiental en las licencias otorgadas a las petroleras y mineras. A este fondo podrán acceder las corporaciones autónomas regionales para financiar megaprogramas de protección y recuperación de las cuencas hidrográficas en las regiones productoras.

De otro lado, es urgente que se impulse en la normatividad ambiental el tercer uso del agua en la industria petrolera. El agua que sale de la producción, proveniente de yacimientos profundos, no superficiarios, podrá ser usada para grandes proyectos forestales: por ejemplo, que generen empleo, recursos fiscales, progreso y armonía entre petróleo y agua.

Con respecto a los impactos ambientales y sociales, es necesario revertir la decisión de repartir la totalidad de las regalías en todas las regiones para crear el Fondo Territorial de Regalías - Sembrar, que se use en la mitigación del impacto negativo de las explotaciones en los territorios en que tienen lugar. Al fondo Sembrar podrán acceder los departamentos y municipios donde se explotan los recursos.

Finalmente, habida cuenta de la importancia del sector extractivo para la economía nacional, el desarrollo sostenible, las regiones y las comunidades, es indispensable la concertación minero-energética permanente, mediante el diálogo empresarial y popular constante.Esta debe basarse en que la explotación de los recursos naturales no renovables es necesaria, y en que el Estado y las empresas tienen que promover y aceptar reformas.

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