Carlos Holmes Trujillo García
columnista

Estocada a la reforma tributaria

La nueva combinación de impuesto de renta y gravamen a los dividendos terminará siendo una carga mayor para las empresas que la que hoy pagan.

Carlos Holmes Trujillo García
Opinión
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
noviembre 21 de 2016
2016-11-21 10:41 p.m.
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Cada día que pasa es más claro que el gobierno se está equivocando. Falló en la oportunidad para presentar el proyecto de reforma tributaria, no ha sido afortunado en la manera como lo está explicando, y el texto de la iniciativa deja mucho que desear.

No hay razones para extrañarse por las críticas que se le hacen. Eso es usual cuando la administración de turno se ve obligada a buscar mayor recaudo. En esta ocasión, sin embargo, las voces de protesta se escuchan desde los más diversos sectores sociales, empresariales, políticos y académicos. Las razones que explican semejante ola de descontento son muy claras.

En primer lugar, subir los impuestos en una coyuntura de desaceleración de la economía, aumento de la inflación y devaluación, es la receta perfecta para deprimir más la demanda, afectar la producción y desestimular la inversión. Por otra parte, nadie cree que se trate de un cambio estructural al sistema cuando, en realidad, los artículos de la eventual ley no se armonizarían con el estatuto tributario.Cuál sería la consecuencia de esa ausencia de armonía? Pues el surgimiento de dificultades innumerables en el proceso de implementación del estatuto, y de impactos impredecibles sobre las personas naturales y jurídicas.

Tampoco es exacto, como se pretende mostrar, que gracias a la aprobación del proyecto la tarea contable de las empresas será más fácil. Por el contrario, se está desaprovechando la oportunidad para arreglar los problemas que hoy existen estableciendo reglas claras, porque las unidades productivas tendrán que llevar tres cuentas.

Así mismo, subir el IVA golpeará el consumo y obstaculizará el crecimiento de la clase media. En este aspecto, además de los efectos negativos señalados, el presidente Santos hace caso omiso de que “en Colombia existe una relación negativa entre la tarifa del impuesto sobre las ventas y el nivel de recaudo, es decir, mientras mayor es la tarifa, menor es el recaudo”, según las conclusiones de Bejarano Navarro en un estudio técnico bien documentado.

Como si lo anterior fuera poco, las recientes declaraciones del presidente de la Andi, doctor Bruce Mac Master, ponen en entredicho las optimistas proyecciones oficiales, que pronostican un crecimiento de la inversión cercano al 2 por ciento. A diferencia del cuadro idílico que pintan las autoridades gubernamentales, lo que le advierte el destacado dirigente gremial al país es que la nueva combinación de impuesto de renta y gravamen a los dividendos terminará siendo una carga mayor para las empresas que la que hoy pagan.

Es lamentable que cuando Colombia necesita más inversión y fomentar la competitividad de sus unidades productivas, lo que se busque sea tapar huecos fiscales, hijos de la improvidencia, afectando así el futuro de la nación. Islandia, Canadá, México y Estados Unidos hicieron lo contrario en distintos momentos.

Resolvieron bajar los impuestos, con lo cual consiguieron aumentar la recaudación, y elevar el crecimiento del PIB. Por estos lares se está haciendo lo que no toca.
Afortunadamente, los empresarios han decidido hacer las advertencias necesarias y hablar con claridad. Ojalá esta estocada a la reforma tributaria sirva para corregir el rumbo oportunamente.

Carlos Holmes Trujillo G.
Excandidato a la Vicepresidencia
carlosholmestrujillog@gmail.com

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