Carlos Holmes Trujillo García
columnista

Nuevo plebiscito en el 2018

El doctor de La Calle, en condición de candidato, sigue en la tarea de descalificar a los críticos de lo que hizo, e invita a formar una coalición.

Carlos Holmes Trujillo García
Opinión
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
febrero 27 de 2017
2017-02-27 10:40 p.m.
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Las declaraciones de los doctores Humberto de La Calle y Sergio Jaramillo, obligan a hacer algunas precisiones sobre lo que ha planteado la oposición. Cada vez que hablan públicamente señalan a los críticos del proceso, y del acuerdo, con una actitud acusadora que no ve la viga en el ojo propio.

El reclamo de que se exigiera la cesación unilateral de acciones criminales de las Farc y su concentración para verificarla, buscaba parar la violencia del terrorismo, a fin de dedicar el tiempo que fuera necesario a las conversaciones, sin que, simultáneamente, se cometieran delitos atroces contra los colombianos.

En aquellos momentos, se sindicó como enemigos de la paz a quienes se atrevieron a pedir lo antes dicho. No obstante, pasado el tiempo, esos mismos puntos fueron presentados por el Gobierno como un gran logro del proceso en La Habana.
Ahora, los hechos permiten exclamar: ¡cuántas atrocidades se hubieran evitado escuchando a la oposición en vez de calumniarla! Lo mismo puede decirse con respecto al mecanismo de refrendación.

Pese a las contradicciones y la falta de claridad del Ejecutivo, que lo hizo pasearse desde el referendo mencionado inicialmente, hasta el plebiscito, hecho a la medida para garantizar, en el papel, la victoria del ‘Sí’, jamás se escuchó la propuesta, planteada reiteradamente por voceros de la oposición, de buscar un consenso sobre el mecanismo institucional para pedirle a la gente su pronunciamiento.

La verdad histórica es que el Presidente, y las mayorías que lo han acompañado en el Congreso, confeccionaron el traje que les convenía para asegurar la aprobación de lo negociado en Cuba.

Sin embargo, ganó el ‘No’, debido al rechazo mayoritario a varios aspectos del acuerdo, a las Farc y a la administración Santos.

En esta materia, los hechos también hacen posible exclamar: ¡cuánto maltrato a la Constitución se hubiera evitado el país, construyendo un acuerdo sobre la herramienta para que el pueblo decidiera!

Después de ese resultado histórico, el expresidente Uribe, comandante del equipo victorioso, propuso un gran acuerdo nacional para la paz. Se trató de una iniciativa llena de contenido, pues precisó que, en el evento de que resultara posible hacerlo, el Centro Democrático apoyaría el proceso de implementación de los acuerdos y lo desligaría del debate político propio de un año preelectoral.

Infortunadamente, no fue posible alcanzarlo por la inflexibilidad del Gobierno y de las Farc, además del afán de llevar a la ceremonia de entrega del premio nobel, el trofeo de un acuerdo reformado.

Hoy, los principales alfiles del Presidente elevan su voz para quejarse sobre la incidencia de la campaña presidencial en el desarrollo de lo pactado. De nuevo, los hechos obligan a exclamar: ¡cuánta incertidumbre se le hubiera ahorrado a Colombia, edificando el consenso que reclamó la oposición!

Y el doctor de La Calle,en condición de candidato, sigue en la tarea de descalificar a los críticos de lo que hizo, e invita a formar una coalición para defender su obra. Es mejor que no olvide que al pueblo le quedaron debiendo otro plebiscito. ¡La oportunidad será en 2018!

Carlos Holmes Trujillo
Excandidato a la Vicepresidencia
carlosholmestrujillog@gmail.com

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