Carlos Holmes Trujillo García

Bienvenidos al pasado

Carlos Holmes Trujillo García
Opinión
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
septiembre 16 de 2014
2014-09-16 01:24 a.m.
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De nuevo se inicia en Colombia un debate sobre el Estado, las instituciones, el equilibrio de poderes y mecanismos para mejorar el marco que regula el ejercicio de la política.

No se puede dudar de la importancia que tienen esas controversias.Sin embargo, a fin de que ellas arrojen buenos resultados para el país, es necesario que los objetivos sean claros y que las expectativas no se desborden.

Adicionalmente, se requiere que lo que se proponga obedezca a una visión del Estado. Si no es así, los supuestos avances serán retrocesos.

Si bien es verdad que las constituciones no son inmutables, también lo es que la práctica de ‘desguazar’ la Carta, que es lo que ha venido sucediendo desde 1991, solamente genera incertidumbres e inseguridad jurídica.

Una de las principales características del proceso social y político que condujo a la promulgación de la constitución vigente, es que los intensos debates que se dieron durante los años anteriores permitieron abocar la tarea de consagrar una arquitectura novedosa del Estado.

Gracias a todas esas controversias, fue posible definirlo como “social de derecho, organizado de forma de república unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general”.

De esta definición se desprende todo el edificio institucional, incluyendo los fines y los deberes de las autoridades, entre otros aspectos.

Además, en cuanto a lo tiene que ver con el poder público, nada es más claro que haber consagrado que “la soberanía reside exclusivamente en el pueblo”.

Teniendo en cuenta lo anterior, es preciso auscultar si la iniciativa, que se ha bautizado con el pomposo nombre de ‘equilibrio de poderes’, apunta en esa dirección.

¿Hay algo en el proyecto que obligue a que los presidentes de Colombia cumplan con el programa que le presentaron a los ciudadanos durante la campaña?

La idea es avanzar hacia el ‘voto programático’ a nivel presidencial?

¿El Congreso considerará normas que fortalezcan su capacidad de control político e impidan la indebida ingerencia del Ejecutivo en su funcionamiento y decisiones?

Si las respuestas fueran positivas estaríamos, de verdad, frente a lo que se anuncia. Pero, nada de esto existe en el famoso proyecto de origen gubernamental.

Lo que se encuentran son iniciativas coyunturales, que están muy lejos de obedecer a una visión integral del Estado y la relación entre los distintos poderes a la luz de sus atribuciones.

En realidad, se está profundizando la práctica de proponer reformas aisladas, que se habían cambiado a raíz del proceso Constituyente del 91.

Y algo más. Los presuntos avances que se proponen son pasos hacia atrás.

Lo que lo que se plantea es regresar a la cooptación y a la práctica del bolígrafo que caracteriza las listas cerradas, para mencionar solo algunos temas, es inevitable gritar: ¡bienvenidos al pasado!

Carlos H. Trujillo G
Excandidato, Vicepresidencia de la República
carlosholmestrujillog@gmail.com


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