Carlos Holmes Trujillo García

En defensa de la industria

Carlos Holmes Trujillo García
Opinión
POR:
Carlos Holmes Trujillo García
agosto 12 de 2015
2015-08-12 12:36 a.m.
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Los resultados de la asamblea de la Andi, que se celebra esta semana en Cartagena, deben mirarse como un punto de partida. El anuncio de la presentación de la ‘Estrategia hacia una nueva industrialización’, documento que contiene, además de la radiografía del estado actual del sector industrial, propuestas y sugerencias para fortalecerlo, es un paso auspicioso y necesario. De lo que se trata es de recibir su contenido con espíritu abierto y constructivo, a fin de avanzar hacia la definición de una verdadera política industrial de Estado. En esto radica el fondo del asunto.

La verdad es que las lecciones internacionales y la experiencia nacional arrojan enseñanzas suficientes en materia de las herramientas y mecanismos que se necesitan para apoyar a los industriales. El catálogo de requerimientos es bastante claro. Y a tener las precisiones necesarias contribuirá el libro, cuyo lanzamiento anunció el gremio que los agrupa.

Lo fundamental, entonces, es aquello que se conoce como la voluntad política. Que se aprende cuando se estudian los casos de Corea del Sur, Japón, Suecia, Alemania, Singapur, Estados Unidos, para mencionar solo las experiencias de algunas naciones, pues detrás de todos esos éxitos se encuentra la mano del Estado, diseñando buenas políticas públicas de mediano y largo plazo, para impulsar la actividad industrial.

Japón, cuando creció a tasas que suscitaban la admiración internacional, en lugar de discutir planes de desarrollo farragosos, concibió visiones de su crecimiento por décadas. Lo que hizo fue identificar sectores líderes a los cuales les dio todo el impulso necesario, sin que ello afectara la creatividad e iniciativa en otras áreas de la producción.

El mundo nórdico ha logrado hacer compatible la competitividad y la innovación con fuertes redes de protección social. Y, cuando los Estados Unidos ha tenido que hacer esfuerzos públicos para darle nuevo oxígeno a los productores privados, no ha vacilado en actuar con el propósito de proteger la libre competencia. Más claro no canta un gallo.

Este es el marco conceptual en el que deben recibirse las contribuciones que hagan los empresarios en su asamblea. Tener buena infraestructura, educación de excelencia e instituciones con credibilidad, no se obtiene de la noche a la mañana. Conseguir que se cumpla con una agenda nacional para aprovechar las oportunidades que emergen de los tratados de libre comercio, no surge por generación espontánea. Construir una red global que mejore las posibilidades externas de sectores o subsectores nacionales, con gran potencial, no se logra en un abrir y cerrar de ojos.

Para que las empresas colombianas sean innovadoras y competitivas se necesita una alianza constructiva entre los sectores público y privado, y gobiernos que trabajen permanentemente para facilitar la actividad de los empresarios. Es decir, decisión política.

Hagamos votos porque la asamblea de la Andi sea el dinamizador de un proceso que dé lugar, bueno es repetirlo, a una nueva política industrial de Estado.

Carlos Holmes Trujillo García

Excandidato a la Vicepresidencia de la República

carlosholmestrujillog@gmail.com

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